Zozobra por sismos en lo rural y urbano

4OTAVALO. María Lema y su esposo Francisco Ramos no salen del asombro. Una pared colindante a su casa se derrumbó el pasado miércoles tras el sismo que se sintió en la ciudad. Su casa de un piso está ubicada en la comunidad de Carabuela al norte de Otavalo. La casa en construcción, no cuenta con las garantías necesarias para resistir un temblor.

En la actualidad se encuentra sin terminar, no está habitada y genera pánico entre los vecinos de la comunidad sarance. “Se ve no mas que no tiene las normas básicas. Está hecha con varilla de 12 milímetros, además ahí era un relleno”, acusa Miguel Maigua, un vecino del lugar quien espera se tomen medidas necesarias para evitar algún tipo de desgracia.

Las palabras del albañil de 42 años, tienen eco, pues según el arquitecto Roberto Ramírez lo aconsejable para la construcción de una casa de estas características debe ser de 14 milímetros. “Eso lo da el cálculo y depende como sea la vivienda, puede ser hasta de 16 milímetros. Pero mínimo debía ser de 14 milímetros”, confirma Ramírez. recomendaciones Para la construir una edificación se debe tener varios aspectos. La forma de la vivienda tiene que ser lo más simétrica posible, tanto en la planta baja como las plantas siguientes. Si la infraestructura no tiene una simetría proporcional, aumenta la probabilidad de que ante un movimiento telúrico se produzcan averías o caídas de pared, como sucedió en Carabuela.

Los dos últimos sismos fueron una alerta de lo que puede venir. El movimiento telúrico de 6.8 del miércoles en la madrugada y del jueves a las 11:46 prendió las alarmas entre los moradores de la tranquilidad comunidad.

La pared que se derrumbó fue de un tercer piso, esto ocasionó daños en la vivienda continúa de la familia Lema-Ramos, de hecho se cuarteó la pared de un cuarto y además dañó parte del tejado de la humilde vivienda. “Necesitamos una ayuda, es muy peligrosa esa casa, esperemos que se tomen las medidas correspondientes”, acotó Lema.

En otra zona Los momentos de zozobra también se sintieron en la comunidad de Monserrat en el centro de Otavalo. Aquí un terreno que sirve como parqueadero público sufrió fisuras, de hecho se abrió en varias partes. “Nos preocupa porque esto era un relleno, nosotros teníamos aquí un área deportiva pero ya está inutilizable”, dice Marcelo Yaselga, presidente del barrio.

De acuerdo al dirigente desde el terremoto del pasado 16 de abril, el sitio se humedeció, apareciendo repentinamente un pantano de grandes proporciones. “Era seco pero a raíz del terremoto se salió esta vertiente de agua y lodo”, corrobora Yaselga. Hasta el cierre de esta edición no se registraban mayores novedades en la ciudad.