La zona comercial vecina a las rieles sigue a la espera de la reactivación

Yolanda Sarchi no cree en los créditos que otorga el Gobierno para la reactivación económica. Es presidenta de la Asociación de Comerciantes ‘Ferrocentro’ y aseguró: “tengo que decir claramente que eso es falso, le ponen un montón de obstáculos y no hay ningún crédito que nos ayude a salir de esta crisis, nosotros aquí tenemos que sobrevivir como podamos”, dijo.

En esta zona comercial de Ibarra, aledaña a la terminal terrestre, la mayoría de los 53 puestos aproximadamente, están desocupados, ya que no hay ingresos ni para pagar el arriendo mínimo de 250 dólares.
Yolanda comentó que desde octubre ya sufren una crisis económica, pero la pandemia empeoró los negocios. “Nosotros vivimos prácticamente de la gente viajera”.

Sin embargo, después de las protestas de octubre pasado, ya en diciembre tenían la expectativa de recuperar las ganancias, pero no fue así .

Enero y febrero tampoco fue bueno para estos comerciantes, mientras que en marzo ya empezó el estado de emergencia y los negocios tuvieron que cerrar casi tres meses. A pesar de que se cambió a semáforo amarillo desde junio en Ibarra, solo pocos son los locales que han empezado a abrir.

Para Yolanda la terminal sigue prácticamente cerrada, “hay algunas busetas que han comenzado a salir pero no en su totalidad”.
Hace unas semanas el transporte interprovincial reanudó los servicios, pero no por completo. Yolanda aseguró que este transporte es el que reactiva el sector.

Un mensual
Por ocupar el puesto, donde Yolanda tiene un asadero de pollo, está pagando mensualmente casi mil dólares.

Desde que los negocios abrieron, esta comerciante cree que solo un 5 % del movimiento económico se ha reactivado.

En este espacio, donde también existe una gran cantidad de vendedores ambulantes que ofrecen desde papel higiénico hasta zapatos, si se ve transitar a los ciudadanos, pero para Yolanda, “de toda la gente que pasa por aquí, hay muy pocas que entran a consumir o a comprar algo”.

La esperanza para reactivar la economía en este espacio, aún continúa, pero siempre y cuando se abra por completo la terminal. “Aunque tenemos el temor de no saber qué pasará, nuestra esperanza es que se abra la terminal en su totalidad para que se reactive, de lo contrario no”.

En los últimos días Yolanda ya ha pensado en cerrar porque comentó que en vez de ganar, pierde.

De lunes a viernes el trabajo empieza desde las 08:00 y termina a las 15:00, desde esta última hora la zona va quedando vacía.

Pero antes de la pandemia los locales permanecían abiertos hasta las 20:00, casi todo el día.

Anteriormente también se atendía fines de semana, pero ahora, solo un sábado luce totalmente abandonado. Yolanda abrió un domingo, pero de cuatro pollos que preparó, solo ese día vendió un cuarto, el resto fue pérdida.

Asimismo, el propietario de una panadería abrió un domingo, donde logró vender apenas 6 dólares en todo el día (de 06:00 a 19:00). “No sabemos a quién acudir, para nosotros no hay ayuda, así de sencillo. La ayuda que ofrece el Gobierno es para la persona que más tiene”, agregó la comerciante.