“Yo doy valor a las parteras”

pag-6El doctor Pedro Luna Jaramillo, es un médico guayaquileño que estudió en la Universidad Central del Ecuador en Quito y que por su identificación con la cultura andina y ancestral, sus investigaciones y su trabajo como ginecólogo, fue descubriendo su pasión por el parto vertical, situación que, incluso, le ha llevado a señalamientos de sus propios colegas y no se diga del Ministerio de Salud.

EL PARTO VERTICAL
El doctor Luna Jaramillo tiene 65 años, de los cuales 35 años los ha dedicado a la medicina y desde hace 32 años se ha interesado en propiciar la validez del parto vertical que en un inicio fue una novedad no aceptada totalmente, pero que con el pasar del tiempo, han tenido que darle la razón.
Sus 25 años de lucha en la ciudad de Quito para que el parto vertical sea asimilado como una real alternativa para las madres y, sus casi 7 años de vivencia en la ciudad de Otavalo, le permiten tener un claro conocimiento de estas prácticas ancestrales históricas.
De hecho, el doctor Pedro Luna, que en el ámbito de la cultura andina es llamado Ticsi (Fundamentos) Rumi (Piedra-Pedro) Paxi (luna sagrada), describe que en la medicatura rural por sorteo le salió Otavalo y llegó a esta ciudad en el año 1976. Luego de ello ha tenido la suerte de especializarse, dijo, en México, Estados Unidos, Canadá y Uruguay
Dijo sentirse enamorado de Otavalo e Imbabura, porque desde muy pequeño, su abuelo, el periodista Polibio Jaramillo Saá (trabajó en diario El Telégrafo) lo traía desde Guayaquil a Imbabura a través del ferrocarril “y el me creó esa intención firme de conocer nuestro propio país, porque la geografía que te enseñan en libros en pocos años se te olvida, porque no la hemos vivido y cuando uno vive una experiencia directa nunca se te olvida”, señaló.
El doctor Luna, aseguró que esta haciendo estudios de investigación de la cultura quichua, andina. “Yo implementé el parto vertical en el hospital San Luis de Otavalo, quizá eso de implementar es una falacia, porque eso (parto vertical) tiene miles de años”, apuntó.
Lo que se hace es un irrespeto a la mujer nativa que quisiera dar a luz en forma vertical y no acostada -denota mayor esfuerzo y mayor sufrimiento- implica una colonización de nuestra cultura andina, explicó el ginecólogo que considera que “la colonización persiste hasta ahora, pero lo que puedo decir es que en nuestra cultura andina no se estructuró bibliotecas, no se construyó museos, porque formó seres con una sabiduría del Kapak, el justo, el correcto que permite que no sea necesario ni siquiera la escritura”. Puntualizó que le da total valor a las parteras que actúan en las comunidades porque conocen desde temprana edad y tienen la experiencia que no la tiene el médico.