YARINA-TAKIRI

Asistí al Teatro “Bolívar” de Otavalo donde se presentó un espectáculo musical que nunca me imaginé que pudo haber tenido tan auspiciosos resultados. Me movió la curiosidad de ver hasta donde había llegado un proceso cultural al que he seguido de cerca durante todo el año: la escuela de música TAKIRI; y ¡vaya que me quedé no solo satisfecho, sino felizmente sorprendido de la gran calidad de sus talentos, cuyo nivel, en tan solo un año de ensayo, no le pide favor a ninguna otra orquesta en su género del país, las piezas musicales que interpretaron fueron una prueba de fuego para esos chicos y chicas que nunca se equivocaron a pesar de la complejidad armónica de los temas, a ratos me perdí en la proyección de los cortos de las películas, cuyos temas TAKIRI los interpretaba de manera perfecta que a ratos creí que se trataba de la banda sonora del film debido a la fidelidad con los que eran interpretados. Aplauso aparte se merecen el joven director y los maestros de TAKIRI, pero lo más notable es que, detrás de este proceso tan importante está el talento y la perseverancia de una gestora cultural a quien conozco desde niña y que me llena de orgullo el contarme como uno de sus amigos; me refiero a Linde Andrade. El Municipio de Otavalo debería estimular estos esfuerzos entregándoles la presea al mérito cultural el 31 de octubre, no solo a esta orquesta, sino al coro de niñas que lo acompañó y a la Escuela de Artes YARINA, tres proyectos que son la vanguardia indiscutible de la cultura en Otavalo.