Yarina, la niña que no siente dolor

altCotacachi. Yarina, no puede sentir dolor ni sudar. Su vida no es fácil, pero ella aún no se percata de lo que le sucede. Es muy frágil y vulnerable. A su corta edad ha sufrido algunas lesiones corporales.

Ser especial. Cuando Patricio Guandinango y Silvia Bonilla, hablan de su hija Yarina, la voz se les quiebra, pero, la madre no puede contener el  llanto, de sus ojos brotan lágrimas de impotencia y dolor que admirablemente su hija no siente en su cuerpo.
Los padres de la pequeña, que padece Insensibilidad Congénita al Dolor con Anhidrosis,  nunca se imaginaron que uno de sus hijos padezca esta enfermedad rara para ellos, ya que  Ñusta de 7 años, su primera hija es normal.
La familia Guandinango Bonilla tiene su casa propia gracias al programa de vivienda que impulsa el Gobierno Central a través del MIDUVI,  en la comunidad de Piava Chupa, ubicada en el cantón Cotacachi.

Ellos nunca imaginaron que las frecuentes calenturas que soporta sería el presagio para descubrir una enfermedad incurable como es la insensibilidad congénita al dolor, misma que se origina al momento de la concepción, explica el médico pediatra Byron Albuja. Él asiste a la niña desde hace algunos meses  y junto a un equipo de especialistas del Hospital Asdrúbal de la Torre lograron detectar la enfermedad.
Según las investigaciones del médico, no existe otro caso de este tipo registrado en el Ecuador, por eso sería el primer caso que se detecta en el país y con seguridad en Imbabura. La niña no tiene fibras sensitivas en la piel por lo cual no siente dolor, lo que ocasiona que con sus dientes se automutile los dedos, la lengua, pero tiene implicaciones graves que pueden ocasionar infecciones en huesos y músculos, riesgos de fracturas, quemaduras, etc.
El promedio de vida de estos niños es corto, los estudios revelan que  está en tres y cinco años. Además tienen cierto grado de retraso psicomotriz y mental que influirá en el desarrollo motor del lenguaje.

Ayuda. Yarina, está registrada en la brigada Joaquín Gallegos Lara para que su madre Silvia Bonilla, de 25 años, quien debe estar junto a su hija todo el tiempo, reciba el bono de 240 dólares. “Este dinero nos ayudaría mucho ya que mi mujer me ayudaba a tejer los sacos”, dijo Patricio Guandinango. Él manifestó que le gustaría tener un trabajo estable o tener su propio taller de tejeduría para mejorar la calidad de vida de la familia, en especial de Yarina.  Además quisiera adecuar un cuarto especial para Yarina, con protecciones en las paredes, juegos lúdicos para que su madre se encargue de realizar los ejercicios de estimulación temprana y no acuda al hospital ya que la distancia entre el centro médico y la comunidad es distante. Debe caminar una hora y media para llegar al centro, o pagar el alquiler de un vehículo que cuesta 3 dólares. Esta familia requiere de la colaboración permanente y desinteresada para lograr que Yarina tenga una buena calidad de vida y pueda afrontar esta enfermedad que usted cómo la consideraría suerte o desgracia, las personas que desean ayudarla pueden hacerlo en el Hospital Asdrúbal De La Torre de la ciudad de Cotacachi.