Yamor, racismo y politiquería…

El Yamor, es la fiesta mayor de Otavalo, considerada desde hace más de 50 años como “la fiesta más alegre en la ciudad más amable del país”, una fiesta que congrega, a los presentes y ausentes, a quienes nacieron y viven en esta hermosa tierra, capital intercultural del país.


Entonces, viene bien preguntarse: ¿Por qué tanta polémica en torno a un evento coyuntural como es la elección de una reina? ¿dónde nace el interés para tratar de deslegitimar una festividad, bajo anacrónismos interesados? ¿acaso la politiquería barata, quiere hacerse presente para dañar la imagen de alguien, sin pensar que de paso se está dañando la imagen de una ciudad con historia? Lo que menos quieren los otavaleños es que la desunión, las rivalidades políticas y los conceptos, que ven en los mestizos o en los indígenas las razones para crear problemas, se hagan presentes ahora, en momentos en que nuestra Constitución es evidentemente garantista de derechos. Es hora de repensar en lo que se siembra y de redefinir conceptos errados, llegar a consensos y ser propositivos. La fiesta tradicional debe congregar ideas, acciones y no debe reflejar actitudes negativas.