Yamor 2014

paolina-vertuquereComo mujer, creo que los reinados de belleza reproducen desigualdad porque promueven una imagen que sigue sublimizando el cuerpo de la mujer en detrimento de sus otras capacidades. Han sido los encargados de posicionar un solo ideal de belleza, una sola manera de ser del ser femenino.

A pesar de ese direccionamiento, estos torneos siguen siendo populares y han sido adoptadosy adaptados desde toda condición étnica o social: aparecen como eventos centrales en fiestas institucionaleso de afirmación étnica y son primicia de muchos medios de comunicación. Como el fútbol, movilizan, levantan pasiones, generan debates y son capaces de exaltar sentimientos de “amor al terruño”. ¿Cómo entender esta importancia?La figura de la reina (del barrio, del pueblito, del cantón, de la capital)es el símbolo que encarna los valores morales y estéticos que predominan en una sociedad. Así, no ha de extrañarnos que estén cerrados para lo que ésta fuera de la norma.
En las condiciones actuales, si bien la equidad de Género es transversal en las políticas públicas, estamos todavía a años luz de poder debatir sobre elreal significado de estos eventos, qué es lo que aportan a la lucha de las mujeres y cómo contribuyen a democratizar a la sociedad. Ahora,las condiciones culturales y políticas permiten pelear por la igualdad desde la perspectiva étnica.
El caso de la Reina del Yamor en Otavalo es paradigmático;  el intento por inscribir a una candidata kichwa en los años 90 causó revuelo social y desenmascaró a una sociedad profundamente racista. Hoy, la presentación de una kichwa a esta misma competencia busca acabar con uno de los reductos más visibles de la discriminación simbólica y constituye una demostración de fuerza de la comunidad kichwa en este cantón. La “Capital de la Interculturalidad” estará así saldando una deuda con los principios de convivencia interétnica pregonada en el discurso. Anhelamos que esta iniciativa ayude aderribar definitivamente los prejuicios subsistentes y empuje la lucha que nos debemos como sociedad: la consecución de la real y efectiva igualdad entre hombres y mujeres.

Paolina Vercoutére Q.
moralesvercu@gmail.com