Yaku Pérez pone en jaque al organismo electoral ecuatoriano

El candidato indígena, Yaku Pérez, mantiene este jueves 11 de febrero de 2021, cuatro días después de las elecciones en Ecuador, un pulso con las autoridades electorales y de fiscalización, por un supuesto fraude del que dice ser objeto y por el que ha pedido se recuenten voto a voto las actas de siete provincias del país.

El domingo algo más de 13 millones de ecuatorianos votaron a su presidente y vicepresidente, 137 miembros del Parlamento y cinco parlamentarios andinos, pero la puja por quién será el segundo de la segunda vuelta electoral mantiene en vilo al país y arroja dudas acerca de cómo se desarrolla un escrutinio que aún no ha finalizado.

De acuerdo con la web oficial del CNE, el candidato correísta, Andrés Arauz, sigue encabezando la liza presidencial para la nueva ronda del 11 de abril con el 32,64 % de votos, seguido hasta el momento por el centroderechista Guillermo Lasso, que suma el 19,70% y pasaría al balotaje.

Mientras que Pérez se mantiene en tercer lugar con el 19,46% del sufragio.

NO TIRA LA TOALLA

El aspirante del movimiento político Pachakutik, que en los primeros días figuraba como segundo, pasó el miércoles a la tercera posición a medida que se contabilizaban las actas de la región Costa, si bien viene advirtiendo desde la noche electoral de inconsistencias y un posible amaño para perjudicarle.

La diferencia de votos entre el segundo y el tercer candidato es de unos 20.000 y Pérez supera a Lasso en 16 de las 24 provincias del país, pero el conservador registra mayor predicamento entre las más pobladas como Guayas (Guayaquil), Pichincha (Quito) y Manabí.

En un video emitido por un canal de televisión local, Lasso aseguraba que había “quedado claro” que pasaba a segunda vuelta y asumía “liderar esa aspiración de la mayoría del pueblo ecuatoriano que votó por la democracia, por la libertad, por un Ecuador de oportunidades”.

Sin mencionar a ningún contrincante, el candidato liberal cristiano aseguraba, además, no tener “ningún inconveniente” en incluir en su programa de gobierno las propuestas “de amplios sectores ciudadanos que votaron por otros candidatos”.