Xenofobia, un rechazo al migrante

Ibarra. América Latina y sobre todo Ecuador, enfrenta una ola xenofóbica contra los migrantes venezolanos, a los que algunos acusan de desplazar a la mano de obra local.

Eliezer Bencomo es un joven que decidió abandonar su país hace unos 20 días para encontrar nuevas oportunidades en Ibarra, una ciudad en donde algunos de sus habitantes viven desempleados.

Mientras pasa la noche sentado en una vereda y abrigado con su cobija, nos cuenta de la xenofobia que ha vivido en el cantón.

Tiene 17 años y se dedica a vender caramelos, contó que el primer día que llegó buscó un lugar para arrendar “nos corrieron y nos dijeron que no querían venezolanos porque hicieron mucho daño aquí”. Eliezer señaló que le trata de hablar a las personas pero es ignorado. Además, dijo que quisiera dedicarse a otra cosa como trabajar en un restaurante, pero por la falta de recursos no se monta su propio local.

Sufrimiento. La xenofobia, según el concepto de la Real Academia Española (RAE) es fobia o rechazo al extranjero.

Gabriel Castro es un ciudadano colombiano que está radicado en Ecuador desde 2009, llegó al país porque la guerrilla trató de quitarle a sus tres hijos. Contó que primero vivió en un albergue en Cuenca, después buscó un lugar para vivir “pero donde llegábamos nos decían colombianos no, el colombiano que no es delincuente es matón, siempre nos discriminaban por eso”.

Gabriel pasó de vivir en Cuenca a Ambato y de esta ciudad a Quito, donde estuvo tres años y consiguió el apoyo de una familia también colombiana.

“Nos dieron vivienda y trabajo, de ellos aprendimos que realmente no nos podemos portar igual como se portan con nosotros. Si nos discriminaban, cada día más tratábamos de demostrar que no éramos lo que ellos pensaban”.

Para este colombiano la xenofobia con ellos ha disminuido, “ven que nosotros ahora actuamos diferente a lo que pensaban, nos han dejado en paz y nos han tendido una mano”.

Expresión. La discriminación contra los jóvenes venezolanos que buscan empleo en otros países latinoamericanos “es una amenaza latente”, dijo el español Guillermo Dema, especialista regional en empleo juvenil y migración laboral de la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

Alfredo Martínez tiene 18 años, es de Venezuela y hace tres meses llegó a Ibarra desde su ciudad, Maracay.

A él lo encontramos sentado en una de las bancas del parque Pedro Moncayo, evitando el fuerte sol que últimamente se está registrando en la ciudad.

Indicó que la situación económica en su país se agrava cada vez más, ya que muchas veces no tenía para comprarse ni un almuerzo.

Una de las ventajas que tiene este joven es que cuenta con el apoyo de su hermano, quien ya vive aquí desde hace algún tiempo.

Vende chicles, caramelos o a veces chupetes y aseguró que por ser simplemente venezolano muchas veces es rechazado en algunos trabajos.

Alfredo Martínez, un joven venezolano de 18 años, vende chupetes en la esquina del Municipio, salió de su país por la crisis económica.
Así es como llegan los ciudadanos venezolanos, caminando miles de kilómetros en busca de trabajo.