Vive debajo de unos plásticos, ya lleva así por más de 2 años

Ibarra. Mucha gente ya lo había identificado, pero nadie sabía dónde vivía, pensaban que a lo mejor arrendaba un cuarto en esta ciudad o que tal vez tenía familia, pero ninguna de las dos cosas era así.

Segundo Manuel Aurelio no puede ser considerado como un indigente porque asegura tiene un trabajo, pero en realidad sí vive como un indigente.

El adulto mayor, de 80 años, cuenta que ayuda a realizar la limpieza de algunas unidades de transporte interprovincial que se ubican junto a la gasolinera ubicada en la calle Juan José Flores y Rafael Rosales.

Dice que por el momento vive solo, que no tiene hijos y que su pareja sentimental, otra adulta mayor, se habría ido por no tener un sitio en donde vivir, ya que al momento pernocta y tiene sus pocas pertenencias debajo de unos plásticos junto a una pared y un pequeño árbol ubicado a un costado a la gasolinera antes mencionada.

Le ayudan con alimento. Algunas personas que ya lo han identificado dicen que en algunas ocasiones le han facilitado algo de alimento. Quien lo ha visto desconoce el origen del ciudadano.

“Yo le he visto al señor suele estar sentado observando el voley que juegan en una cancha cercana a donde el creo vive. El suele ser agresivo con las personas que se acercan al lugar donde tiene sus pertenencias”, dijo Juan Carlos Ipiales, un joven que en una ocasión le ayudó con algo para comer.

Testimonio. El adulto mayor dice que en este sitio, el cual ya se ha convertido en su casa desde hace ya más de dos años, le han robado las pocas pertenencias y enseres que posee.

“Parafas” le dicen algunas personas que ya le conocen y en especial a quienes ayuda a limpiar las unidades de transporte.

Su actividad. “Yo se pulir el techo de los buses, no lavar, sino pulir y por eso me pagan y con eso vivo”, dice el adulto mayor. Asegura que para esa actividad usa “pulimento”, una porción de waipe y gasolina.

Cuenta que hace algunos años se encontró, en Quito, con María Rita Cisneros, una persona adulta mayor y con ella decidió convivir, ella en ese momento pedía caridad a los transeúntes.

“Yo de Quito le traje acá a Ibarra, estuvo conmigo 20 años, ella se fue porque no teníamos donde vivir. Tratamos de buscar un cuarto en Priorato, pero no encontramos y ella se fue. Ya es un año y cuatro meses de lo que ella se fue, me ayudaba en todo y era una muy buena mujer.

Me han dicho que le han visto por Guayllabamba, provincia de Pichincha, es por eso que ya arrendé un cuarto para que ella viva, porque me enteré que ella estaba durmiendo en la iglesia de ese lugar, tiene mi misma edad. Entonces en unos meses espero llevar las cosas al cuarto que está arrendado, aquí solo dejo las escaleras y los baldes que son los que uso para realizar la limpieza de los buses”, dice el ciudadano.

Entre tanto. Pero la inclemencia del tiempo le perjudica el ciudadano. Dice que cuando llueve el agua de la lluvia ingresa al lugar en donde vive. El frío de la noche también le afecta, los plásticos que le cubren no son suficientes para pasar una noche tranquila.