Violencia: un retraso cultural

Pese a los esfuerzos que se han traducido en leyes, es preocupante que la violencia doméstica, violencia familiar o violencia intrafamiliar sigan vigentes en el país, principalmente en nuestra región. Si bien no todos los casos se reflejan en los espacios de noticias “porque no son tan graves”, si han salido a la luz pública los hechos extraordinarios contra mujeres que han perdido su vida a causa de la actitud irracional de sus “compañeros”.

Este tipo de violencia comprende todos aquellos actos, desde el empleo de la fuerza física, hasta el matonaje, acoso o la intimidación, que se producen en el seno de un hogar y que perpetra, por lo menos, a un miembro de la familia contra algún otro familiar. En la violencia dentro de la pareja, la mayoría de los casos corresponden a violencia ejercida por el hombre hacia la mujer. La expresión “violencia de género” fue difundida a raíz del Congreso sobre la Mujer celebrado en Pekín en 1995 bajo los auspicios de la ONU. Pese a que la violencia puede ser practicada desde ambos sexos, es obvio que no existe simetría, ya que es más común la ejercida por el hombre a la mujer y además uno de los factores subyacentes es el machismo. La violencia, sin duda es un retroceso cultural que afecta al país a a nuestra región.