Vilma, la guerrera que le sonríe a la poliomielitis

Ibarra. Vendiendo chocolates con una enorme sonrisa, encontramos a Vilma Caballero, una mujer de 53 años que derrocha alegría y ganas de superarse.

En su silla de ruedas, y con palabras muy amables, comercializa sus productos en el parque Pedro Moncayo, aunque cuenta que lo hace por entretenerse y no desperdiciar el tiempo.

Cuando inició el diálogo se mostró un poco tímida, asegurando que no estaba en condiciones de ser fotografiada, sin embargo poco a poco fue contando su historia y asegurando que su condición, no le ha impedido recorrer el país y hacer buenos amigos.

Vilma, oriunda del cantón Ricaurte, en la provincia de Los Ríos, comentó que sufre de poliomielitis hace 50 años. “Dicen que es por una vacuna que no me pusieron y que después, cuando me suministraron, ya regresé con mucha fiebre y empezó la discapacidad y, desde ahí, ya no pude caminar”, dice mientras acomoda sus productos en la banca del parque.

Mientras dialoga levanta la mirada y dice que su esposo, se encuentra por el mismo sector también ofertando chocolates en una pequeña caja blanca, elaborada con cartón.

Vilma cuenta orgullosa que tiene un hijo de 25 años de edad, llamado Jhoe Adrián, que trabaja en Guayaquil, en una empresa muy grande que elabora dulces y chocolates.

“Mi esposo vende lotería y productos, el recorre las calles, le gusta vender. Yo vengo a Ibarra a visitar a mis compañeros que padecen algún tipo de discapacidad, ellos son mis amigos y en su compañía festejo mi cumpleaños, cada 15 de junio”, agregó la mujer.

Cuando le pregunté sobre su vida, y cómo se siente de tener esta compleja enfermedad, sin dudar respondió que bien, sin ningún complejo ni vergüenza.

“Yo siempre he llevado una vida normal, porque he sido activa y me ha gustado el trabajo siempre. He pintado uñas, he vendido lotería y cualquier producto, ahora chocolates, como puede observar”, dijo la mujer.

Además comentó que siempre se admiró porque en Ibarra existen bastantes personas con discapacidad. “No estoy acostumbrada a ver a tantos compañeros con discapacidad, ya que en otros sitios que he visitado no salen, no se les ve. En mi tierra, por ejemplo, no existen muchas personas con discapacidad, sino son ciudadanos que han quedado así por sufrir diabetes o enfermedades catastróficas, además de los niños que tienen Síndrome de Down”, agregó.

Condición. Para Vilma el uso de la silla de ruedas no le impide llegar a conocer los lugares que elige. Contó que ha estado en Otavalo, Atuntaqui, Yahuarcocha y El Juncal, y que la provincia de Imbabura es uno de sus destinos predilectos, aunque, en medio de risas, dijo que en los últimos días el clima ha estado un ‘poco loco’.

“Conozco a más personas con mi enfermedad y en su mayoría son acomplejados y se sienten menos, por eso no salen, otros en cambio son muy pequeños y no alcanzan a utilizar una silla de ruedas. A mi me carga mi esposo a donde le pido, paseamos mucho juntos cuando tenemos dinero, porque estas experiencias es lo único que uno se lleva a la tumba. Me gusta mucho colaborar con las personas que necesitan más que mí, porque, luego de que tuve problemas con la presión, ya no pude trabajar y ahora soy ama de casa”, manifestó la mujer.

Motivación para otras personas. También comentó que quienes sufren lo mismo que ella y no salen de la casa, comenten un gran error, porque no se dan la oportunidad de vivir y disfrutar de lo que les rodea.

“A todos les diría que cambien, que se están matando encerrados, ya que ahí tienen tiempo a pensar mucho, en cambio saliendo se olvidan de todo. Yo, cuando paso encerrada en la casa me siento mal, incomoda, me da estrés, reniego y no me gusta. En mi vivienda siempre tengo las puertas abiertas, para que entren y salgan los vecinos, conversen, se rían, ya que tengo un pequeño negocio de bolos y helados y ahí paso contenta, compartiendo con las demás personas. No he podido tener un mejor trabajo, porque no he recibido apoyo de las autoridades; confieso que hecho mucho de menos mi pueblo, tengo dos sobrinitas mellizas que extraño, cuando estoy allá les cuido y les lleno de besos”, aseguró Vilma. Dijo finalmente que dejará pronto Ibarra, luego de que se celebren las fiestas de provincialización, las cuales no quiere perderse.