Con vigilancia comunitaria se busca frenar al Covid-19 en cinco zonas rurales de Imbabura

Ibarra.- La vigilancia comunitaria es la clave para que la población se empodere por el cuidado de su salud, más aún, en tiempos de pandemia, y es lo que aplica el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia o Unicef, en tres cantones de Imbabura.

Actualmente se interviene en ​Angochagua (Ibarra), Imantag (Cotacachi), Miguel Egas Cabezas, San Rafael de la Laguna, y González Suárez (Otavalo).

Hasta el momento hay 560 líderes comunitarios que están activos y listos para la vigilancia, incluido el personal de salud y los técnicos de atención primaria en salud.

Katherine Silva, oficial de Salud y Nutrición de Unicef en Ecuador, explicó que la estrategia tiene diferentes partes, pero que al final esperan que directamente se beneficien 24 mil habitantes.

Asimismo, mencionó que también quieren llegar con el programa a 34 mil habitantes de las zonas rurales colindantes a las parroquias del proyectos.

Señaló que la vigilancia comunitaria promueve la acción conjunta de la población para el cuidado de la salud y la prevención de la Covid-19.
Esta vigilancia involucra a todos los actores comunitarios como de cabildos de comunidades, líderes barriales, gobiernos parroquiales, comités de salud, Comisión Parroquial de Atención a la Emergencia, las mesas intersectoriales, y que se organizan para conformar a los vigilantes comunitarios que están coordinados por un representante.

Estas personas tienen un mayor conocimiento sobre lo que ocurre en sus territorios, lo que permite generar información que luego reportan al establecimiento de salud para la implementación de acciones prioritarias en conjunto con la comunidad.

Como ejemplo, Silva comentó que al ser líderes de las comunidades y al escuchar rumores de alguna persona con problemas de salud al que se denomina ‘rumor epidemiológico’, es el encargado de reportar al establecimiento de salud.

Vigilancia comunitaria, históricamente forma parte de la atención primaria de salud, pero ahora tiene el enfoque de la pandemia del coronavirus.
Además de identificar o reportar posibles casos sospechosos de Covid-19 en las comunidades, también identifican si los niños no han tenido la vacuna o si hay una mujer embarazada, y todo esto se trabaja en conjunto.

 

“La vigilancia tiene un espacio importante dentro del Covid, pero también con estos servicios esenciales reportando los otros casos”, dijo Silva, quien reconoce que Imbabura es bastante organizada y hay muchos de los líderes que en algún momento fueron promotores de salud, “se rescata toda una organización de base comunitaria”, agregó.

 

Unicef fortalece las capacidades de los vigilantes, quienes también reciben un kit para que estén protegidos frente a la pandemia y acompañamiento durante todo este proceso.

Actualmente están en el proceso de planificación y con los líderes listos, Silva indicó que en unos 15 días ya podrían reportar los primeros resultados de esta estrategia. “Estamos tratando de organizar el trabajo, tenemos que formar a los líderes y acompañar a los gobiernos parroquiales, coordinar con los cabildos”, expresó.

En Imbabura, según datos de Katherine Silva, la agencia Unicef interviene con las diferentes estrategias desde 2015 en acciones de prevención y control, pero ahora enfocados en la Covid-19. Indicó que la finalidad es que el barrio participe para lograr prevenir enfermedades.