Vientos del Inti Raymi

Se acerca el Inti Raymi, ¡ya no falta nada¡, así exclamamos los que esperamos con ansiedad esta fiesta andina milenaria y muy rica en sus contenidos.

Exige mucha preparación si la vamos a vivir con la ceremonialidad que nos han heredado nuestros ancestros, por eso las familias kichwas alistan ya sus mejores vestimentas, seleccionan el maíz para el mote y la chicha, los instrumentos y disfraces son desempolvados, se conforman los grupos y diseñan rutas a seguir. Me propuse escribir algunos artículos, indignado por lo observado el año pasado, cuando la Dirección de Cultura de Imbabura me invitó a dar una charla sobre el tema en el evento de lanzamiento del afiche, espacio oportuno para preguntarles cómo y de que formas estaban apoyando al Inti Raymi. Mi preocupación fue elocuente al conocer la simpleza en el tratamiento, por lo que di algunas ideas y sugerencias. Para mi el tema no pasa con la entrega de recursos para que se haga la fiestita aquí o allá, tampoco pasa por el poco presupuesto que pueda tener el ministerio, yo constaté la falta de capacidad de gestión, al no dimensionar lo que provoca el evento. El Inti Raymi, sin o con afiche continuará, con o sin apoyos pequeños o grandes se festejará, porque la fiesta es esencia permanente de los pueblos kichwas que lo celebran. Diferente sería si faltara el maíz para la chicha o el mote, o peor aun si no existieran músicos que creen nuevos ritmos que son los que generan los movimientos y coloridos propios de la fiesta. Sugerí que en este año se provoquen espacios, encuentros como conversatorios, para que los mayores nos cuenten como se vivía la fiesta antes y como lo están observando ahora, esta idea simple y otras, permitirá dimensionar el espacio propio del Inti Raymi.

 Germán Muenala V.

muenalag@mail.com