Víctimas sin voz (2)

Por cierto, ya en su época, el filósofo y economista alemán Karl Marx (1818-1883), solía decir que “el obrero tiene más necesidad de respeto que de pan”. En vista de estas tremendas realidades que nos circundan, en las que suele prevalecer la lógica del egoísmo y de la violencia, hay que tutelar mejor los derechos humanos, pues cada vez que los abandonamos, corremos el riesgo de destruirnos a nosotros mismos.

En consecuencia, nos concierne a todos nosotros establecer mecanismos de cumplimiento. Sabemos que la equidad, la justicia y la libertad, evitan que se acreciente la cosecha de sembradores del terror, pues apliquémonos en la observancia de sus acciones.

De igual manera, hay que proteger a aquellos ciudadanos que se encuentran en un estado de sumisión asfixiante, es el caso de ciertos organismos financieros, que lejos de promover avances en su población, los empobrecen, haciéndolos totalmente dependientes de sus sistemas crediticios.

Dicho lo cual, cabe recordar que la limitación del poder es una idea implícita en el concepto del derecho, lo que significa que nadie puede considerarse dominador de nadie, autorizado a pasar por encima de la dignidad de la persona. Recapacitemos, entonces, sobre la Declaración Universal de los Derechos humanos.Algo que nos fortalece a todos. Los principios que recoge son tan relevantes en el momento actual como lo fueron en 1948…