Venezolanos viven de las ventas en los buses

Tulcán. Emanuel Machado de 21 años, llegó de Venezuela hace un mes. Desde entonces está en Tulcán y el sustento lo obtiene a diario al subirse a las rutas de buses ya sea para cantar rap u ofrecer galletas. Es uno de los más jóvenes de un grupo de 15 venezolanos. En un grupo denominado Levantados por la Mano Poderosa de Dios, laboran de 07:00 a 19:00 en las unidades de transporte que cruzan por la Terminal Terrestre de Tulcán.

Migración. A diario llegan otros extranjeros que quieren sumarse temporalmente, mientras reúnen dinero para ir hacia Perú. Por eso se organizaron y con listado en mano se turnan para subir y que los 15 puedan trabajar. Están identificados con un chaleco verde y un logo alusivo a su grupo.

Venezolanos. Anthony Gómez, de 24 años, es otro migrante. Junto a su esposa llegaron hace dos meses y también venden en los buses.

Él ofrece snacks de soya. Con lo que trabaja paga un hospedaje, se alimenta y cada 10 días envía dinero a su familia en Venezuela, incluidos dos hijos pequeños.

Este grupo optó por identificarse con el chaleco verde para evitar ser confundidos con personas que en el mismo sector han sido sorprendidos en eventos delictivos. “Con tanta migración es imposible que no pase gente mala, pero no todos somos así. Nosotros queremos trabajar y ayudar a nuestra familia. Estamos aquí porque en Venezuela con el gobierno actual es imposible vivir”.

Jean Carlos Valencia (26) llegó hace casi tres meses. Igual que sus compañeros sube al bus y cuenta su historia. Luego pasa con la funda de caramelos por los puestos de los pasajeros, pero son muy pocos los que colaboran. David Morales, usuario del servicio de bus urbano, dice que es difícil ayudar a todos a diario.

Controles. Jofre Benavides, comisario del Municipio de Tulcán, explicó que hay un control a las ventas ambulantes. Pero, sobre los venezolanos, recalca que ellos piden colaboraciones voluntarias por su situación humanitaria lo cual no se puede impedir porque son población migrante con derechos que hay que respetar. A eso añade que se trata de grupos fluctuantes que permanecen entre una y siete semanas y se van.

Indicó que no se ha emitido permisos para ventas ambulantes ya que en la ciudad hay cinco asociaciones con 275 comerciantes.