Vendía melcochas en Ibarra hace 50 años

pag-8Hace 50 años, Tarquino Neguera, de 80 años, salía de su casa, ubicada en Alpachaca, a recorrer la ciudad y los cantones para vender melcochas.


Tarquino dice que su producto lo empacaba en una funda de plástico y caminaba por las calles gritando: “Ya llegó la melcochita caliente venga venga para que se haga más inteligente”. Recorría Cotacachi, Atuntaqui, Quiroga, San Pablo, Cuicocha. Dice que fue el fundador de las melcochas. “Seguí recorriendo a lo largo y a lo ancho de Imbabura”.

 

RECORRIDO
A las 9:00 salía de su casa con su producto para ubicarse en las afueras de las escuelas y jardines. “Caminaba por la ciudad con un palo cubierto de plástico para que a la melcocha no le de el agua ni el polvo”, indica Tarquino.
Dejó de vender porque su caminar fue muy largo, así lo define. Después de tanto tiempo el caminar mucho le afectó en la cadera. “Tuve un desgarre del hueso, ya no pude caminar mucho y me vi obligado a hacerme operar”, cuenta Tarquino con una voz gruesa y pausada, un poco afónico.
Mónica Castillo, cuenta que hace 20 años, iba con sus amigas al balneario de Yuyucocha, y es ahí donde le compraba melcochas a Tarquino.
Recuerda que las llevaba colgadas en un palo largo envuelto en una funda, que cortaba y vendía.
“Yo tenía 7 años, él vendía unas ricas melcochas blancas en una funda grandota de plástico”, dice Elizabeth Andrade.
Todos los niños se apegaban donde él, que además de venderlas las regalaba también. “Porque a mí me regaló una”.
“Si me quería ir a Cotacachi cogía el bus, una vez que llegaba, empezaba a caminar en la ciudad”, añade Neguera. Dice que su esposa, María Montenegro, quien falleció, era una mujer de casa, “no la sacrifiqué”, él era responsable de pagar lo que necesitaba para mantener su hogar. Ahora Tarquino se dedica a vender limones, naranja y camote con su hermano, Daniel Neguera, de 68 años. Desde Bellavista de Caranqui toman un bus hasta el centro para dejar los productos a domicilio.