Vecinos piden monitoreo en la PTAR, dicen que sufren afecciones en la piel

Ibarra. Las huellas están presentes en el brazo, mano y rostro de Ruth Sierra, moradora del sector Los Molinos.

Ella es una de varias personas que viven en la avenida Carchi y que colinda con la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR). Ellos desde hace cuatro años sufren de afecciones en la garganta, en los pulmones y en la piel.

Mientras muestra las pequeñas manchas rojas en una de sus manos, la vecina Ruth comenta que le causa sorpresa la gran cantidad de mosquitos que se pegan a las paredes y el gran tamaño de las cucarachas que suelen aparecer en las viviendas y que son más frecuentes desde que está en funcionamiento la PTAR.

“Teníamos unas pequeñas cucarachitas en las casas, pero ahora son enormes, Años atrás no sucedía esto. Quisiéramos que nos presten más atención. Antes que se construya esta planta pedimos que no sea aquí, pero no nos hicieron caso”, indicó Ruth.

Permiso. En enero del 2015, el Ministerio de Ambiente entregó oficialmente la Licencia Ambiental a la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Ibarra (Emapa-I) para la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales del río Tahuando y que, según los moradores del barrio, la obra nunca fue socializada.

En ese entonces, desde la Dirección Provincial del Ambiente se informó que el objetivo era descontaminar las aguas del río Tahuando y depurar el agua residual de una población aproximada de 200 mil habitantes. Según la última encuesta elaborada por el INEC, en Ibarra ahora viven 181 175 personas.

Situación actual. Cuatro años después las afectaciones por los malos olores no han parado y son más evidentes.

En esto coincide el presidente del barrio de la Avenida Carchi, Nelson Vaca. Para el dirigente no se trata solamente de los olores sino que es un problema causado por la emanación de gases y los altos decibeles de ruido.

Vaca reconoce que ha tenido acercamientos con los nuevos administradores de la PTAR y de Emapa-I, los cuales han reconocido este tipo de problemas y les han ofrecido una solución en un plazo aproximado de cuatro meses. “Han transcurrido creo que dos meses esperamos y aspiramos que se cumpla”.

En tanto, Vaca entregó, la semana pasada, una solicitud al Gobierno Provincial para que se realice un monitoreo (24-7) del trabajo de la PTAR para que con base a este informe los vecinos puedan reclamar a una instancia superior por las diferentes afectaciones. Raúl Argoti, director de Ambiente del GPI, confirmó a este diario que ayer se realizó una visita técnica a las instalaciones de la PTAR.