Vacaciones, ¿están preparados para encontrar la mejor alternativa tras un año lectivo digital’

Luego de 200 días de ciclo escolar 2020/2021, jóvenes y niños del régimen Sierra – Amazonía del país saldrán a vacaciones. Este período de tiempo se cumple el próximo 30 de junio, fecha pactada por el Ministerio de Educación para la culminación de los dos quimestres de estudios.

El tan ansiado descanso se avecina para los menores, luego de un agotador año frente al computador, en la denominada nueva normalidad, derivada de la pandemia por el Covid 19.

Vacaciones, sinónimo de diversión. Sin embargo, ¿está preparada la ciudadanía para elegir alternativas de distracción para los pequeños, luego de los traumas generados por el Covid?

Todos desean volver a la normalidad de hace un año y medio, en donde con libertad se inscribía a los niños en cursos vacacionales, o se los llevaba de viaje, entre otras opciones. No obstante, mientras el proceso de vacunación hace su parte para aplacar a la pandemia, tenemos que aceptar que esta todavía no ha finalizado, y con ello la inseguridad de los padres por enviar a sus hijos a practicar actividades fuera del hogar, se mantiene.

Es conocido que una gran cantidad de estudiantes han atravesado momentos de aburrimiento, o lo que es peor, han pasado por vacíos escolares, pues al recibir clases por medio de una computadora, ha provocado que se pierda la esencia de la enseñanza, que es el contacto maestro alumno, o la interacción de alumno a alumno.

Ante estas problemáticas el psicólogo educativo y máster en innovación educativa, Pablo Ormaza, explicó: “Es importante partir de un elemento sustancial del ser humano, que es la tendencia de formar vínculos, de estar en contacto con el otro, lo cual nos permite consolidar relaciones sociales.

Esto es uno de los elementos que se han visto afectados por la pandemia, y está relacionado directamente con los niños, niñas y adolescentes; por ende hay recuperarlo, quizá en este período de vacaciones sea lo más propicio”.

Claro ejemplo de este particular, es el caso de Dieguito, de 7 años de edad. Este pequeño otavaleño, al igual que la gran mayoría de infantes, tienen una misma rutina diaria dentro de su casa. Se levantan, desayunan, asisten a clases virtuales, arreglan su habitación, almuerzan, juegan, meriendan y descansan hasta la siguiente jornada.

“Mi hijo está en 2do año de educación básica, el tema con él es el cansancio que le provoca estar frente al computador por horas. Tiene clases virtuales desde las 08:00 hasta las 12:00. Esto le ha afectado muchísimo, antes le gustaba ir a clases y estar con sus compañeros. Ahora siempre me pregunta cuándo se acaban las clases, cuándo vienen las vacaciones. Este asunto lo tiene bastante aburrido”, contó Diego Carrillo, padre del pequeño.

Ante esta agotadora rutina diaria, y los cambios de ánimo de los chicos, los padres han tenido que ingeniarse alternativas de esparcimiento para ellos, con la finalidad de sacarlos de esa burbuja. En el caso de Diego y su hijo no fue la excepción.

“Dieguito es bastante hábil en el tema de las manualidades, entonces le hemos comprado instrumentos y herramientas de escultura, porque le gusta trabajar en plastilina. Además, hemos encontrado otra alternativa con las medidas de bioseguridad correspondientes, que son las clases de equitación. Eso le ha tranquilizado bastante”, agregó.