Una pareja de Mira que es ejemplo de superación

Mientras Magali Ibujés, una mujer de 46 años con unas fuertes ganas de progresar, realiza un arreglo floral, Benairo Salas de 50 años, un hombre carismático y lleno de vitalidad, se prepara para salir a vender sus habas y maní por las calles de Mira.

Día a día a pesar de la discapacidad que tienen buscan la manera de salir adelante y emprender para lograr sus metas a futuro.

Benairo y Magali llevan alrededor de 13 años juntos, una muestra donde el amor ha prevalecido pese a las circunstancias que han tenido que atravesar.
Desde su unión han permanecido trabajando juntos debido a las oportunidades que se les han presentado.

En todo momento han sido muy indispensables y han podido apoyarse moralmente y a pesar de su situación, nada ha impedido que realicen lo que les gusta hacer.

En el año 2010 Magali y Benairo trabajaron durante seis años en una empresa florícola llamada “Golden Lac”, quienes otorgaban trabajo a personas con discapacidad, por lo cual ellos junto a diez personas tuvieron la oportunidad de pertenecer a esta empresa, tenían su sede en Cuesaca, perteneciente al cantón Bolívar de la provincia del Carchi y uno de sus locales estaba en Mira, donde se dedicaban a la venta de flores y arreglos florales para toda ocasión.

Sin embargo, en el 2016 debido a una supuesta mala administración de la empresa, esta quebró y todos quedaron desempleados, aun así con todo lo que habían logrado ahorrar, Benairo y Magali sacaron adelante su propia florería, en el mismo lugar donde funcionaba la anterior.

Durante la apertura su negocio progresaba y por ende les iba muy bien, ya que debido a su anterior trabajo habían ganado varios clientes, los mismos que seguían consumiendo su producto, pero con el pasar de los años la competencia se hizo visible y las ventas empezaron a bajar, ya que en los otros locales ofrecían a un costo menor las flores.

Por este factor empezaron a presentar dificultades en su situación económica, también se mudaron de casa y llegó la pandemia por la Covid-19, por lo cual tuvieron que cerrar definitivamente el local que con tanto esmero lo habían logrado implementar.

Magali empezó a presentar cuadros de depresión debido al encierro, y la escasez económica, ya que la pandemia fue un golpe duro para su vida diaria.

Sin embargo; su marido Benairo le dio el apoyo y aliento que necesitaba para no decaer y se dedicó a realizar actividades productivas dentro de casa. Muchas personas les apoyaron con varios víveres y artículos de primera necesidad, lo cual ayudó mucho a esta pareja durante la cuarentena el año anterior.

Benairo y Magali han logrado salir adelante con su negocio de flores y arreglos florales bajo pedido y la venta de habas y maní, sin obviar que también poseen algunos artículos de belleza, aseo y para el hogar, como también, saquillos, lo cual les ha permitido de a poco seguir reactivando su economía y anhelan con paciencia y ganas a futuro, volver a retomar su local en el cual empezaron a construir sus sueños como pareja.