Una mirada de frente

Que el poder y los medios de comunicación hayan incrementado su ya tradicional relación de conflicto, es un tema que lo debe mirar en el contexto regional. Venezuela, Bolivia, Argentina, por citar unos casos, han desarrollado o actualizado sus ya existentes leyes de comunicación o de regulación de los medios que utilizan el espectro radioeléctrico.

Sin embargo en Ecuador, donde se ha retomado el debate luego de que le pueblo dijo Sí a las intenciones del Gobierno de crear un Consejo de Comunicación en las recientes Consulta Popular y Referéndum, es evidente que en el tono de la regulación se ha incluido a los medios de comunicación escrita.
Planteadas así las cosas, y ante el tiempo que le queda a la Asamblea Nacional para tratar el tema, lo menos que se puede esperar es que la ley trace de forma transparente la cancha y sea equitativo al momento de montar las reglas del juego.
La independencia de los medios (sin la Espada de Damocles pendiendo sobre ellos) garantizará que el pueblo goce de uno de los derechos fundamentales, como es el acceso a la información.
La Asamblea, sobre la que están los ojos dentro y fuera del Ecuador, tiene la palabra. La ley debe ser tratada y observada con objetividad democrática, sin querer encontrar “cucos” donde no hay y sin pretender frenar un derecho que como siempre lo hemos dicho es de todos y no solo de la prensa.