Una jornada maratónica

portadilla-puroAl enterarme de que Francisco (mi primogénito) y María Eugenia su esposa, participarían en el TCS New York City Marathon, no tuve más remedio que alistar la maleta para empacar un equipaje con sobrecarga de entusiasmo e ilusión, señalando el rumbo hacia “la gran manzana”.
Ya en suelo estadounidense, cuatro días resultaron sumamente cortos para visitar los lugares icónicos de esta grandiosa urbe. Central Park, Empire State, el célebre Museo de Historia Natural, Times Square, la magnificente catedral de San Patricio, Rockefeller Center y Memorial Center entre otros. Un sol esplendoroso y el frío que ya empieza a manifestarse por esta época del año, acompañaron mi lento deambular en torno a la imponente Estatua de la Libertad, constituyó el instante para meditar sobre como la de expresión ha ido coartándose en nuestro querido país, acción nefasta nunca antes registrada durante el período republicano.
La competencia, integra los World Marathon Majors, certamen deportivo que abarca los seis maratones más importantes del globo: Londres, Chicago, Boston, Berlín y Tokio.
Con más afluencia, este newyorkino (50.000 participantes aproximadamente), fue galardonado con el “Premio Príncipe de Asturias de los Deportes” el año anterior y forma parte del calendario runner.
Arrancó en 1970 con la participación de apenas 127 corredores, hasta el momento cuenta con 45 ediciones, habiéndose suspendido la del año 2012 por el huracán Sandy.
Durante la víspera, dos fueron las programaciones que antecedieron al día esperado:
Una “megaferia” efectuada en un gran centro de exposiciones, donde convergen todas las tiendas de los artículos deportivos más cotizados, para ofrecer su variada mercancía a precios bastante asequibles, son centenares, quizá miles las personas que pululan por los atrayentes stands.
En la noche, tuvo lugar el desfile anual de Halowen, único e indescriptible.
Con despliegue de colorido similar, en la tarde y noche del día anterior (30 de octubre) el Central Park se consagró como la pasarela ideal para el “desfile de naciones” donde innumerables delegaciones nos mostraron sus atuendos típicos, mientras la canción “New York, New York” en versión amplificada de Frank Sinatra saturaba el ambiente festivo.
Llegado el día, fue notorio un intenso operativo de seguridad: policías, caballería, patrulleros, helicópteros en sobrevuelo y guardia armada, prestos a ofrecer su contingente protector ante cualquier eventualidad (todo transeúnte que porte mochila, un bolso o maleta pequeña, es requisado minuciosamente).
Con suerte, junto a mi esposa, Carlos Gabriel mi segundo hijo y algunos coterráneos residentes en “la tierra de las oportunidades” logramos ubicarnos a pocas cuadras del objetivo final.
Este maratón (en el cual no es fácil participar por los requisitos exigidos), comienza en Staten Island, bien al sur, antes de recorrer las calles y grandes avenidas de una de las ciudades más grandes del planeta.
La ruta a seguir pasa por Brooklyn, avanza hacia Queens para atravesar el río Este a través del puente Queensboro, arribando a Manhatan donde por la primera avenida el trayecto toma rumbo norte, pasa brevemente por el Bronx antes de retornar a Manhatan por la Quinta Avenida y concluir en Central Park, tras haber cubierto una distancia de 42, 195 kilómetros.
El “corral”, un espacio bien amplio donde los participantes son congregados –según me cuenta Pancho– acogió desde hora temprana a este conglomerado humano, la clasificación está reglamentada acorde al tiempo empleado en maratones anteriores integrando los nutridos grupos de élite, discapacitados, A, B, C, etc., sin distinción de género.
El clásico disparo inicial tiene su ramificación, derivándose en algunas detonaciones que dan la señal de partida a cada una de las categorías, para así evitar una avalancha incontenible.
Cuando el reloj marca las 9h00, inicia esta prácticamente verdadera hazaña deportiva. Francisco Santiago Núñez Pérez es como se llama este otavaleño, ex sanchista “a mucha honra” según confiesa.
Junto a María Eugenia alternan sus respectivos quehaceres profesionales con esta actividad deportiva específica que les exige disciplina, entrenamiento permanente y alimentación sana.
Ya suman seis los maratones en la que Francisco “Pancho” Núñez ha participado: dos en Quito, Miami, Chicago, Orlando y Nueva York, en las dos últimas le acompañó María Eugenia y desde ya… viene la preparación para Berlín.