Una casa con mil puertas

El nuevo Obispo de Ibarra, Mons. Valter Maggi, lo afirmó en su mensaje al tomar posesión del gobierno pastoral:

“Una casa con mil puertas, es la única y auténtica Iglesia del Señor, donde se pueda nacer, crecer, ser educados, perdonados, amar, casarse, dar a luz los hijos y poder comprometerse para la edificación de una sociedad justa, donde para todos, en primer lugar para los que ahora son todavía pobres y necesitados, sea más hermoso vivir”.

Él reconoció que esta ha sido ya su principal preocupación, puesto que “puedo decirles que no ha habido momento consciente de mis jornadas que no haya trascurrido en el horizonte de mi llegada a Ibarra, como su nuevo Obispo, en obediencia al mandato del Santo Padre”.Y, evocando el coloquio pascual entre Jesús y Pedro a orillas del lago de Genezaret, dijo que éste volvía hoy a resonar cerca de esta otra laguna, la nuestra de Yahuarcocha, con la misma respuesta por parte del discípulo: “este su nuevo Obispo, no tiene otra palabra para responderle hoy a Cristo, que no sea la que se ve en el rostro de todos ustedes, en cuya mirada fija, atenta y esperanzada, reconozco la propia mirada de Cristo y de su amor sin límites hacia mi vida”. Y añadió: “Como entonces, lo que ahora nace es un nuevo parentesco, una nueva maternidad, una nueva paternidad, una nueva y original forma de ser hermanos y hermanas. Hoy lo que acontece entre nosotros es la Iglesia”. El sentido último de su llegada lo ve en manifestar al mundo que la Iglesia misma debe continuar renovando en esta tierra nuestra de Imbabura el milagro de un pueblo nuevo, el pueblo santo del Señor. Y deseó que este pueblo se renueve en los hogares, en las ciudades, en el campo, en los centros de estudio, de trabajo y de diversión, en los palacios del poder y en las casas del dolor, en todo lugar donde los hijos de Dios nacen y mueren.- Dios nos conceda a todos la alegría de esta gracia.  

 Mons. Julio Terán Dutari
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