Una buena noticia

La liberación de Luis Ignacio Lula Da Silva de una cárcel de Curitiba en Brasil, es la única noticia buena en medio de toda la violencia que se ha desatado en Latinoamérica.

Oí por primera vez el nombre de Lula cuando hace 37 años vivía yo en Madrid y un amigo brasileño lo describía como líder de los sindicatos metalúrgicos. Al cuarto intento fue elegido Presidente de Brasil y su labor sacó a treinta y cinco millones de personas de la pobreza extrema, en un país que a pesar de la riqueza industrial que ha generado, tenía ocho millones de niños viviendo y durmiendo en la calle.

Las acusaciones contra él no podían ser más infundadas, se lo acusaba de haber recibido en regalo un apartamento por parte de una empresa que supuestamente recibió favores del Estado. De ese apartamento él nunca había recibido noticia, ni lo conocía. El acusador era el “neutral” juez Moro, a quien ya se lo acusa de haber tergiversado el proceso para sacar a Lula de la elección presidencial. Sin Lula, esta elección fue ganada por el derechista extremo Bolsonaro, quien a su vez, nombró ministro de Justicia a Moro. Es fácil establecer las conexiones entre estos actos cuyo único propósito era anularlo políticamente. Pero no lo han conseguido, miles de partidarios esperaban a Lula en el exterior de la cárcel para expresarle su simpatía. Esperamos que nunca más esa justicia amañada vuelva a detener a uno de los auténticos líderes latinoamericanos.