Un ‘tanguito’ suena por las calles ibarreñas

Ibarra. El parque Pedro Moncayo, de repente, cambia de ritmo. Parece que las personas se movieran al sonido de las cuerdas de una guitarra. Todos regresan a ver buscando al “culpable” de alterar sus sentidos.

Allí está, Eduardo Nieto, sentado en una banca; interpretando una melodía argentina. Un tango de As-tor Piazolla.

La gente no se detiene, sabe que debe cumplir con un horario, pero no falta aquel curioso que le saca una foto, le deposita una moneda o decide llegar minutos tarde a su cita, pero disfrutar de la música.

“Me fue bastante bien hoy, es la primera vez que salgo a tocar en la calle, llegue hace 10 días a Ibarra”, comenta el artista con cierta nostalgia.

Sus recuerdos. Ibarra es bastante similar a Córdoba ciudad en donde él nació y que dejó hace tres años y medio.

Su primera parada fue Río de Janeiro hasta donde llegó para probar la opción de vivir de la música tocando en las estaciones del metro carioca o en la playa.

En esa ciudad brasileña, Nieto estuvo alrededor de dos años en compañía de su novia, una quiteña con quien decidió mudarse a la capital ecuatoriana, luego a Tulcán y finalmente, a la Ciudad Blanca, “a la que siempre se vuelve”.

Confesiones. El artista comentó que no siempre toca en las plazas y parques, también ha sido invitado en varias oportunidades por los dueños de bares o de teatros, en los lugares que ha visitado.

“Es un oficio tocar en la calle, se pasan muchas cosas graciosas o muchas cosas complicadas. La Policía saca de muchos lugares a los artistas, en otros puestos hay que pedir permiso, en otros los artistas se pelean por un espacio, en cada parte por donde he pasado es distinto”, comenta mientras afina su guitarra.

En Quito por ejemplo, el músico argentino tuvo que pedir autorización especial para usar el espacio público. “En Ibarra todavía no me han dicho nada, aunque estoy poco tiempo acá”, precisó.

Nieto reconoce que en Iba-rra encontró lo que no había en otros sitios, el sol, el viento cálido, las opciones gastronómicas, los paisajes lindos y los centros culturales que todavía no ha podido conocer.

Las montañas y los espacios verdes le hacen recordar a su ciudad natal, por eso se siente feliz en la capital imbabureña.

¿Se puede vivir de la música en las calles?

“Cada lugar es distinto y concibe el arte callejero de diferente manera. En Río de Janeiro es muy común ver artistas en la calle y de toda índole, no importa cuál sea su oficio dentro de lo artístico, son muchos. En otros lados, en cambio, es muy raro y solamente se ve a los extranjeros, que sí salen a las plazas”, explicó Nieto haciendo referencia a su experiencia en tres naciones.

Los temas. Nieto considera que la música que él interpreta no es muy común que se escuche en la calle pero que es una buena opción. El interpreta guitarra instrumental del género de tango moderno, más específicamente Astor Piazolla.

“Yo doy lo mejor que tengo para la calle, de la misma manera que lo hago para un teatro o un bar.

“No preparo un repertorio diferente, aunque hay otros músicos que si lo tienen”.

Anécdota. Son las 18:00 y las campanas de la iglesia de La Catedral comienzan a replicar. El nómada argentino alista su guitarra para regresar a su casa. Él tiene un espacio temporal en el barrio Los Ceibos, hasta que consigan acomodarse, no sabe si definitivamente.

Avanza la tarde y en su mente está presente aquel día en que, en Río, un brasileño, en tono despectivo, le dijo que regrese a su país… “si quiere tocar esa porquería”. Para mi eso me hizo sentir de cerca la xenofobia.

“Anécdotas buenas tengo miles, desde niños de escuela que bailan alrededor mío hasta reconocidos músicos que en la calle se han acercado a tocar conmigo.

Cae la noche y Eduardo Nieto emprende su regreso, se despide y queda sonando en el ambiente a-quel tango obstinado, el del compositor Piazolla, y el de sus recuerdos.