Un piropo no es halago

piroposIBARRA Centenares de mujeres reciben diariamente piropos en las calles por parte de hombres.
Esto está considerado en la sociedad como una forma natural de “actuar o cortejar a una mujer”, sin embargo, el género femenino tiene diversas opiniones con respecto a los piropos.

Incluso los hombres, quienes aseguran que también reciben este tipo de coqueteos por parte de las mujeres en las calles, se sienten afectados.
Campañas a nivel mundial se emprenden desde hace años atrás con la finalidad de que esta forma de “coqueteo” sea también reconocida como un acoso callejero hacia el género tanto masculino como femenino.
El “piropo” está culturalmente aceptado tanto por hombres como por mujeres.
Según los especialistas, incluso, los hombres no ven su acción como violencia, sólo asumen que es su derecho y/o su forma de dirigirse a las mujeres.
Mientras que ellas raramente se defienden porque asumen, sin saberlo, que el acoso callejero es el precio que hay que pagar por ser mujer y transitar sola por la vía pública.
La Cruz Roja Ecuatoriana emprendió la campaña “No es piropo, es acoso”, la que se realizó con la finalidad de que las personas conciencien sobre el hecho de la ofensa a una mujer. La campaña inició el pasado domingo y durará todo el mes. En Ibarra, el parque Ciudad Blanca fue visitado por cientos de personas que participaron de esta iniciativa a nivel nacional, donde hombres y mujeres estuvieron de acuerdo con esa actividad y con las frases con las que se trabajaron, entre ellas “yo me visto para mí”, “no me silbes que no soy perro”, entre otras.
TIPO DE VIOLENCIA
Esta campaña está dentro del marco de la no violencia de género.
El acoso callejero es una de las formas de violencia más naturalizadas en nuestra sociedad, es considerado un tipo de violencia porque además de ser no deseada genera impactos negativos en la persona que la sufre.
En su mayoría las víctimas son mujeres que crecen expuestas a este tipo de violencia.
El acoso verbal callejero forma parte del círculo de violencia de género; expresa formas de aludir y agredir el cuerpo de las mujeres desde lo sutil hasta lo evidentemente violento, siendo víctimas de una conducta denigrante, de manera pública y aceptada.
Pese a lo que se dice respecto a los “piropos” hay que crear conciencia de que todo comentario sobre el cuerpo de una mujer es violento porque muchos parten de considerarlo como propiedad pública.
Toda mujer tiene derecho a que no le guste lo que un desconocido opina sobre su cuerpo y son únicamente ellas las que pueden definir si es o no violencia.
Katherine Rivadeneira, se siente mal cuando camina por la calle y un hombre desconocido le dice un piropo, pero así mismo, aceptó que no hace nada para defenderse, aunque se siente enojada en el momento del acontecimiento.
Luis Chugá dijo que como hombres siempre están pendientes de una mujer bonita, pero reconoce que los piropos en la actualidad no son un halago para las mujeres, y que se les ofende en lugar de mostrar su respeto o un gusto por la mujer. Recalcó que hoy es hasta un pasatiempo de los hombres “piropear” a las mujeres y que es considerado una manera obscena de tratar de acercarse a las chicas.

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EN EL MUNDO
En Buenos Aires tapizaron todos los lugares posibles con frases que reproducen los dichos que lanzan los hombres a su paso.
La iniciativa pertenece a la organización “Acción Respeto: por una calle libre de acoso” y se enmarca en las actividades que mundialmente se realizan por la Semana Internacional contra el Acoso Callejero, que se conmemora cada año a instancias de la ONG Stop Street Harassment.
Esta actividad tuvo eco también en Facebook, con una fan page que recolectó 24 mil seguidores a menos de 15 días de su creación y su correlato en países como Uruguay, Perú y Chile.
En Colombia, el Observatorio Contra el Acoso Callejero lanzó su campaña “Acoso es Violencia”, con apoyo de ONU Mujeres y la Unión Europea.
La iniciativa tuvo el objetivo de que víctimas y testigos saquen la voz, exijan respeto y denuncien los casos más graves a través de los canales correspondientes como la Fiscalía de ese país.
A la campaña se sumó la empresa Safertaxi, cuya aplicación permite solicitar taxis desde el teléfono.
Esta empresa promovió adhesivos con mensajes de la campaña en los vehículos, y se comprometió a brindar un servicio seguro y libre de acoso.
Los mensajes circularon vía spot de radios y en redes sociales.
Madrid también realizó campañas diversas contra el acoso callejero, la más reconocida fue la renombrada “#NoMeLlamoNena.
Colectivos feministas de Madrid organizaron una serie de actividades para denunciar el acoso callejero al que se ven sometidas las mujeres en la vía pública, ya sea por medio de piropos, insultos, intentos de tocamientos y otras faltas de respeto hacia el género femenino.
Dentro de la campaña se colgaron autorretratos con mensajes contra esas prácticas “machistas” en las que se manifestaba: “Las muejres no salimos a la calle para tu entretenimiento”, “mi forma de vestir no es una invitación a tu mirada”, “No me llamo nena, me llamo Elena”, entre otras frases que invitan a crear conciencia en hombres y mujeres.

¿Qué es un piropo en realidad?

Es un halago espontáneo destinado a resaltar las cualidades de otra persona.
Su manifestación cinematográfica en las películas españolas de los años 50 o 60 o de la copla, casi se diría que se trata de una pieza corta de poesía que un hombre le dedica a una mujer a la que no conoce, siempre galante, para resaltar su belleza.
Decir un piropo con respeto a una mujer u hombre desconocido, es un halago para generar un acercamiento hacia una persona en la que esté interesado.
Los piropos en voz femenina son más raros, ya que esta por su delicadeza, no los emplea, a menos que se trate de una mujer sin inhibiciones.
El piropo ha desaparecido de las costumbres de las personas para cortejar a una mujer, y en su reemplazo están palabras y frases obscenas.