Un ibarreño cuenta sobre el famoso “oro verde” utilizado en China

Ibarra. Hace un par de meses, Leonidas Nicolalde, técnico forestal del MAG Imbabura, tuvo la oportunidad de viajar a China para evidenciar toda la potencialidad del bambú en ese país. Es así como pudo compartir recientemente con los estudiantes de la Universidad Técnica del Norte aquellos conocimientos con la finalidad de lograr un aprovechamiento de este recurso natural.

Un referente. El técnico dice que en China se terminó el bosque nativo hace mil años y fue entonces cuando buscaron los recursos para generar no solo el cuidado del ambiente sino que también sea una alternativa productiva. “Dentro de ese propósito lograron establecer más o menos seis millones de hectáreas de bambú. Uno de los aspectos más importantes tiene que ver con el ordenamiento del recurso en todo el país pues existen áreas específicas para alimentación, producción de latillas, producción de laminados y ahora para el carbón, de donde se derivan un sinfín de productos para la cosmetología, tratamiento de aguas, entre otros”, dijo.

Limitante. Con respecto a la producción en el Ecuador, Nicolalde dice que la inversión es el tema que complica pues, a diferencia de China, no hay una fuerte inversión de recursos. En este tema destacó que en ese país asiático se han implementado industrias que se dedican a la transformación de ese recurso ya sea para la parte alimenticia, producción de muebles, lámparas, fabricación de trenes bala (mampostería), etc.

Oportunidad. Esta oportunidad de conocimientos se dio precisamente a que la Red Internacional del Bambú y el Ratán (INBAR), que es una organización gubernamental China, busca vincular al Ecuador con inversionistas chinos para tratar de que ellos inviertan en nuestro país con el objetivo de que los recursos provengan de ese país asiático y mejorar la cadena de producción.

Hace falta. Con respecto al panorama en Ecuador, el técnico dice que algunas de las cosas que se fabrican en China ya se las hace en Ecuador, por ejemplo, producción de laminados pero no hay una segunda etapa como puede ser la obtención de muebles. Esto se debe al costo bastante elevado ya que, según explicó, producir un tablero a base de láminas costaría entre 80 a 100 dólares mientras que un tablero laminado de otra especie maderable sale entre 25 a 40 dólares, por lo tanto, no es competitivo en el mercado.

“Por eso la idea es que los inversionistas chinos vengan a contribuir con maquinaria y eso abarate el producto para que tenga un valor similar a los que están ya en el mercado”, enfatizó.

Tres provincias. En la parte noroccidente (Pichincha, Imbabura y Esmeraldas) se han identificado 1 500 hectáreas de bambú nativo también llamado como caña guadúa y el bambú introducido de China.

“Esto nos convierte en una zona potencial para la producción de bambú pero es necesario subsidiar el tema del manejo. El Gobierno chino invierte alrededor de 300 dólares anuales por hectárea a los productores que sobrepasan las 50 hectáreas y eso lo hace por tres años. Por eso es importante que el Estado ecuatoriano busque estos incentivos para fortalecer, manejar y buscar líneas de comercialización”, detalló.

Lastimosamente no hay un valor agregado, en la actualidad, para la producción en estas tres provincias. La mayoría van para la construcción e incluso exportando hacia Perú, sin embargo, el precio es bastante bajo por lo que no ayuda a recuperar la inversión.