Un frutal turístico a tan solo 5 minutos de Ibarra

“Mi padre tenía una bomba de gasolina en la Plaza de la Merced aquí en Ibarra. Él se llamaba Hugo Molina, mi papá compró entonces esta propiedad, la disfrutó mucho hasta que tomó la decisión de regresar a Quito, lo hizo en ese entonces para hacer otros negocios. Falleció luego mi papá y consolidé yo la propiedad y la mantenemos hasta ahora”, dijo Héctor Molina, quien junto a su esposa Lupita Andrade (foto), recibieron al equipo de EL NORTE. Esperan seguir trabajando en los cultivos y también abriéndose campo en el tema del apoyo al turismo.

En un área de aproximadamente 4 hectáreas se puede encontrar de todo, desde una vivienda que fue construida hace 8 décadas, pasando por senderos naturales hasta llegar a observar una variedad de cultivos, en los que destacan sembríos de mandarina, naraja, aguacate, uvas, limones y hasta un criadero de abejas.

Estamos hablando de la Quinta Lupita, la misma que se ubica a dos minutos de el sector de El Olivo en la Panamericana Norte. Las personas que deseen visitar este impresionante lugar se pueden comunicar al 0998784079.

Su propietario.
“Esta casa tiene 80 años de construcción, está edificada (incrustada) sobre una peña, esta construcción había quedado abandonada, pero luego mi padre compró esta construcción le arregló y pues hasta ahora le mantenemos esta propiedad.

Al momento la hemos desarrollado con una variedad de cultivos de frutales”, dijo Héctor Molina un abogado de profesión pero amante de la naturaleza y de las atracciones turística.

Los cultivos.
“Nosotros aquí hemos y seguido cultivando mandarina, durazno, aguacate, limones, guabas, guayabas, etc. Ahora si hablamos de los productos comerciales, pues allí por el momento está centrado en la mandarina y el durazno.

Estos cultivos los vamos alternando durante el año en varios lotes, es por eso que en el caso del durazno, siempre tenemos este fruto, porque la siembra se la hizo escalonada”, dijo Héctor quien también nos invitó a realizar un recorrido por esta propiedad que espera se convierta también en un atractivo turístico.

Al momento dispone de varios senderos que permiten a las gente que visita el sitio quedar maravillado con lo que la naturaleza les ofrece en este espacio.

Ayudan a comercializar.
“Nosotros nos dedicamos a vender las frutas y los productos que se producen aquí en la quinta. Estamos ya desde hace un año, pero por la emergencia sanitaria cerramos y nuevamente hemos retomado. Esperamos que de a poco la venta de las frutas vaya reaccionando como en todo. Aquí atendemos con mi hija, con mi esposo también. Los productos que aquí vendemos son 100% orgánico”, dijo Marcia Nazate ciudadana oriunda de Pimampiro y que ayuda a comercializar los productos que se producen y cosechan en la Quinta de Héctor. Lo hace en la Panamericana Norte, a unos 2 minutos del sector de El Olivo, precisamente en una de las entrada que tiene la Quinta.

“También tenemos la miel de abeja y el polen, que sale de las mismas abejitas. Tenemos la miel de abeja en varias presentaciones desde 5 dólares en adelante, el polen cuesta 8 dólares. La miel la extraemos de aquí mismo de la quinta, pero cuando no hay la traemos de Pimampiro”, dijo Marcia.