Un fiasco

Creo, como muchos ecuatorianos, que si todo continúa como hasta ahora, los esfuerzos para recuperar los miles de millones de dólares que los corruptos se llevaron en coimas, sobreprecios, obras innecesarias… se convertirán en un gran fiasco de la historia nacional, porque lo poco hecho hasta ahora demuestra que hace falta voluntad inflexible e incontrastable para romper esos muros creados por la desvergüenza. Muros de opacidad, complicidad y silencio que sirven para ocultar y esconder los recursos robados. La devolución exige mucho más que retórica. Demanda decisión política y compromiso irrenunciable con la honestidad y la transparencia. Requiere cambios fundamentales en las leyes y normas que desalienten e impidan la acción de los corruptos.

Un ejercicio de la justicia que no se limite al corrupto. Que someta a la justicia al círculo íntimo, familiares y testaferros usufructuarios directos del dinero perjudicado a los ciudadanos. Reformas jurídicas que paren los privilegios de los deshonestos en esos “exclusivos” centros de rehabilitación. Vedar las prisiones VIP, o de primera clase para todos ellos, e imposibilitarlos para rebajas por “buena conducta”. ¿Será posible una reforma que sentencie a todo ladrón del Estado, al pago total de lo robado, como condición previa para salir de la cárcel? Y si no paga, la pena no prescribe! El corrupto teme la pobreza suya y de los suyos. Volverle a ella podría ser una alternativa para impedir la corrupción. ¿O estaremos soñando?