Un derecho boliviano

Hace algunos días el presidente boliviano Evo Morales, pidió que Chile presente una propuesta concreta en el marco de las resoluciones de la OEA, para que se inicie formalmente un proceso de negociación, ya que lo contrario advirtió, presentará una demanda en un tribunal de La Haya, refiriéndose al reclamo boliviano de una salida al Océano Pacífico.

La respuesta chilena fue de clara hostilidad, al advertir a Bolivia, que Chile es un país que tiene en su posición todo el amparo del derecho internacional y unas Fuerzas Armadas prestigiadas, profesionales y preparadas, que están en condiciones de hacer respetar los tratados internacionales. Bolivia ha estado enclaustrada marítimamente durante más de un siglo, sin la posibilidad de incorporar a su desarrollo comercial, un puerto marítimo y mercantil que le permita dinamizar la economía con sus pares americanos y asiáticos. Incluso podríamos advertir que esta privación también contribuye de alguna manera, al retraso económico y social de la nación boliviana, acostumbrada a ocupar los últimos lugares en índices económicos y de cdesarrollo. Al remitirnos a la historia recordamos que al crearse la República de Bolivia en 1825, Simón Bolívar eligió la aguada de Cobija, cerca de la actual Antofagasta, en la costa del Pacífico, como el sitio idóneo por sus condiciones geográficas, para ser el puerto de la naciente República, y efectivamente el estado boliviano lo decretó como tal, el 25 de diciembre de 1825. Bolivia perdió 75.000 km² de territorio de  la Puna de Atacama en 1883, en la que estaba también su puerto marítimo; en la denominada Guerra del Pacífico o Guerra del Guano y Salitre, donde una vez más, intereses mineros británicos contribuyeron a este lamentable desenlace, en claro perjuicio de Bolivia y Perú. Aplaudimos con entusiasmo y solidaridad, la valiente actitud del presidente Morales, con respecto al manejo, del legítimo reclamo boliviano ante Chile, sobre una salida soberana y digna al Océano Pacífico. Sería al concretarse el pedido boliviano, un acto de solidaridad continental, justicia y convicción histórica. 

  Raúl Amaguaña Lema.
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