Un castigo que debe ser abolido

Cuando de por medio las sociedades del mundo aplican una equivocada “justicia” a manera de castigo, basada lógicamente en sus propias legislaciones, para tratar de evidenciar la perversa acción del hombre, la realidad deslegitima estas prácticas.  Nos referimos a que hay países en donde en pleno siglo XXI se siguen aplicando las ejecuciones, es decir la muerte provocada a manera de sanción que paga con muerte la muerte. “Al menos 682 personas fueron ejecutadas en todo el mundo a lo largo de 2012”, informó Amnistía Internacional (AI), que situa a Arabia Saudí, China, Estados Unidos, Irak e Irán como los países que más aplican un castigo.

De hecho, hasta el momento nadie ha podido demostrar fehacientemente que las ejecuciones tengan un claro y eficiente “efecto disuasorio, puesto que las estadísticas así lo demuestran. La organización emitió su informe sobre la Pena de Muerte en 2012, en el que indica que la aplicación de la pena capital continúa “restringida a un grupo aislado de países” y que, en todas las regiones del mundo, se han observado “avances hacia su abolición”. Es de esperarse que llegue el día en que las ejecuciones empiecen a ser cosa del pasado en todo el mundo.