Un año y medio exigiendo justicia para una fundación

Ibarra. La disputa de un terreno de 3 360 metros cuadrados generó incertidumbre en los beneficiarios de la Fundación Amor y Paz.

Sin embargo, ese problema se terminó para ellos, ya que el juez declaró a favor de esta institución, así lo confirmó la directora Martha Bedón.

Explicó que estuvieron en un juicio de prescripción por un inquilino al que le arrendaron una parte del terreno.

Cuando le solicitaron que desocupe el espacio el ciudadano les siguió un juicio, en primera instancia salió a favor de la fundación y en un año y medio “salimos triunfadores con la decisión de los jueces tribunales provinciales”, aclaró Bedón.

Martha contó también que ahora el ciudadano no quiere desalojar el lugar que ocupa para guardar material de madera.

“Tenemos el contrato de arriendo, pero ya es un año y cuatro meses que no ha cancelado ni un centavo, sin embargo, por medio de un abogado estamos en un proceso para que pueda retirar su material”, manifestó.

Espacio. La fundación acoge a 10 niños con discapacidad: síndrome de down, parálisis cerebral, personas con discapacidad auditiva y con autismo.

La directora señaló que ya cuentan con los planos aprobados por la municipalidad para empezar a construir “la escuela para las personas con discapacidad y acoger a la mayoría de la ciudadanía”. La directora de la fundación hace un llamado a la ciudadanía para que “una vez que tengamos las nuevas instalaciones podrían venir más personas a nuestra escuela”.

Talleres de capacitación, espacios para rehabilitación, terapia de lenguaje y automotriz es lo que se prevé realizar con la nueva escuela.

Según la directora el proyecto iniciaría su ejecución en mayo. La institución se financia con los propios recursos de la familia, pero para la construcción del nuevo espacio Martha indicó que venderán 1 000 metros cuadrado del terreno y con ese dinero se construiría la infraestructura.

Preocupación. Luis Enríquez, padre de familia, aseguró estar contento porque el juicio salió a favor de ellos, sin embargo, ahora se sienten preocupados porque el ciudadano al que le arrendaban cierto espacio del terreno no quiere salir, “estamos muy molestos y el señor hace caso omiso a lo que se le dice, lo que queremos es en base a esta resolución que tomaron el 19 de marzo que el señor ya desocupe”.

El terreno es propio de la fundación, según la directora, fue donado por la municipalidad. El ciudadano, que también es vecino, solicitaba que le entreguen una parte del terreno por los años que ha vivido ahí.

El inquilino, a quien la fundación le ganó un juicio, no desocupa el lugar. Martha Bedón indica los materiales que tiene guardados allí.