Ulises De la Cruz teme que el paralización pueda llevar a la quiebra a clubes

 

El carchense Ulises de la Cruz, exfutbolista de talla internacional, dijo que teme que la paralización del campeonato nacional de fútbol por el covid-19 puede dejar en quiebra a los clubes.

 

Guayaquil (EFE).- El exjugador internacional ecuatoriano Ulises De la Cruz, que militó en el Aston Villa inglés, expresó este viernes su temor de que la actual paralización del campeonato de fútbol por la pandemia del coronavirus pueda conducir a la quiebra de clubes en su país.

“Esta paralización o jugar sin público, como se pretende, afectará muchísimo a los clubes, les ocasionará hasta la quiebra por los grandes gastos. No están generando recursos y hay casos en los que dependen de sus taquillas”, dijo a Efe.

“Habrá una afectación muy grave por el tema económico, pues el fútbol es uno de los más afectados porque depende también de los proveedores o patrocinadores publicitarios”, subrayó.

Al igual que en otros países, el fútbol está suspendido en Ecuador desde hace un mes, cuando el presidente Lenín Moreno decretó el estado de excepción por el coronavirus.

De la Cruz insistió en que los clubes arman sus presupuestos de acuerdo a los torneos y los gastos para sueldos y otros, y ahora tienen que replantear sus finanzas para tratar de mitigar la crisis.

Aunque De la Cruz cree que esta situación servirá para que “los clubes, como medida de salvación, pongan los pies sobre la tierra”.

Con entre tres y quince millones de dólares de presupuesto, “los obligará a manejar esos rubros con un replanteo en sus planes y proyectos”.

“Es una pena el momento que vive el país y el mundo, pues ha creado el caos con tantas muertes, con tanta improvisación, de tanta afectación a la economía del deporte, a nivel general y no veo una solución”, remarcó De la Cruz, que fue campeón de la Copa Sudamericana y la Recopa Sudamericana con la Liga de Quito.

Para él, una probable reducción de salarios en el fútbol será particularmente grave para los jugadores que ganan poco.

El también exjugador del Cruzeiro brasileño, del Hibernian escocés y de los ingleses Reading y Birmingham City, también ve complicado el panorama para la selección ecuatoriana, que desde enero tiene nuevo cuerpo técnico comandado por el hispano-holandés Jordi Cruyff.

“La situación del actual técnico la veo muy difícil, todavía no tuvo la primera prueba, no pudo evaluar a los jugadores del momento, de cómo será su comportamiento con la camiseta de la selección, no ha podido disputar amistosos que le den una pauta, todavía no ha visto a los jugadores (en juego) que vayan a respaldar su sistema”, dijo.

No obstante, auguró éxitos al técnico y dijo que “ojalá pueda ir marcando el camino en la evaluación de todos los aspectos de los jugadores, qué les afecta y qué no, hasta tener una idea clara para que logre los resultados”.

“El fútbol es de procesos, con jugadores que actúen juntos, que se conozcan, que ya sepan las limitaciones de cada uno para que los demás lo respalden, de poder encontrar soluciones en cada línea y saber cómo se puede sacar provecho de las virtudes de cada uno”

Asimismo, dijo estar convencido de que la clasificación a varios mundiales forma parte de un proceso en el que Ecuador, incluso, ha podido imponerse a los grandes de la región como Brasil, Argentina, Uruguay.

De la Cruz fue uno de los ecuatorianos que logró la clasificación y participación de su país en los mundiales de Corea del Sur y Japón 2002 y de Alemania en 2006, gestas que permitieron a muchos, como él, seguir la carrera en clubes del exterior.

Por eso, ahora a los ecuatorianos “ya nos miran con otra proyección”, pues Ecuador logró romper entonces una historia de fracasos y encontró una senda para “la actuación de nuestra selección en los mundiales”, resaltó.

Tras su retirada del fútbol, Ulises de la Cruz se ha dedicado a la ganadería en su hacienda cercana a la capital ecuatoriana, tiene escuelas de fútbol y también se dedica a la ayuda social en el pueblo donde nació, Piquiucho, en la provincia andina de Carchi.

Aseguró que el fútbol le dejó grandes satisfacciones y le permitió alcanzar sus sueños.

“La satisfacción más grande ha sido construir, en gran medida, mi pueblo (Piquiucho); he contribuido a una educación de calidad, salud de calidad, servicios básicos. He invertido para proteger a la familia, me gusta mucho la ganadería, a la que me dedico porque también me apasiona”

Además de las escuelas de fútbol, de manera especial en el Valle del Chota, donde comenzó su romance con el balón, tiene proyectos deportivos con Liga de Quito, y contó que su segundo hijo, Daniel, sigue sus pasos como defensa derecho en las divisiones menores del club quiteño.