Turistas aprenden a vivir en comunidad

portadilla-otavaloInka Tambo, es un centro cultural en el que los turistas conocen y viven la sabiduría ancestral de los pueblos indígenas ecuatorianos, trabajo de campo, cocina, plantas medicinales, entre otras actividades se realizan en las instalaciones de la “casa de mis abuelitos”.
Los visitantes del lugar viven como los ancestros de las comunidades indígenas, con el fin de conocer las tradiciones y tener una experiencia cultural de trabajo y salud.
Una calle de honor hecha por plantas silvestres es la que da la bienvenida a quien ingresa a la hectárea de terreno en la que se hace turismo comunitario junto a los taitas y mamas de la zona.
Al pisar este suelo por el cuerpo recorre la sensación de estar en tierra sagrada, la bienvenida la dan Mario Tontaquimba y su esposa, quienes explican las reglas que los visitantes deben respetar.
Quienes dirigen la casa se convierten en los maestros de los turistas y les hacen conocer el terreno y la residencia mientras les indican que cada espacio debe ser respetado por que es hecho por Dios y la madre naturaleza.
Al entrar en el hogar llama la atención lo rústico de los artículos que decoran lo simple y bello de las paredes, el techo es de tejas de barro también se observa la madera que funciona como vigas que sostienen la estructura.
En el dormitorio hay una cama en la que los visitantes reposan después del día de trabajo, la base es de madera y un tablero con aproximadamente unos 50 carrizos en fila forman la plataforma, una estera de totora cubre este espacio y encima un colchón delgado.
La cocina es otra de las cosas que sorprende, en un horno y en fuego a de leña preparan los alimentos que se sirven, y nada de lo que consumen en el lugar tiene químicos. En ocasiones, cuando es estrictamente necesario, hacen la comida en hornillas de gas.
No hay un juego de sala o de comedor para sentarse a conversar o servirse la comida, toda la naturaleza del lugar está para eso, hay uno para el uso de buses visitantes. Para los turistas no hay nada más atractivo que comunicarse directamente con la naturaleza y la forma de vivir de los ancestros ecuatorianos.
Los turistas deben adaptarse a las costumbres del Inka Tambo con el fin de que aprendan y se olviden se los problemas y el estrés diario de la vida moderna.
El día comienza muy temprano, depende de la actividad que se deba realizar, de cuatro a seis de la mañana deben estar en pie para conocer lo bello del amanecer y dar gracias a Dios y a la Pacha Mama por todos los beneficios recibidos y por la vida.
Algunos visitantes prefieren salir a recibir el sereno de la madrugada para que les sirva de confort y con el frio congelar los pensamientos negativos y los problemas que tienen en sus hogares o trabajos.
El desayuno es la comida más fuerte del día para ellos es necesario recibir alimentación sana para el trabajo que les espera en el día, todo lo que comen son cosas de casa cultivadas en el mismo lugar.
Los hombres salen muy temprano al campo a preparar la tierra para la siembra, el abono que utilizan es hecho con material natural. Las mujeres se quedan en la cocina para moler y desgranar, conocen los secretos de la comida ancestral.
Por la tarde después de haber comido papas, choclos, arveja, frejol y más alimentos naturales comparten historias y visitan el terreno conociendo 25 plantas medicinales y algunos secretos para mantener buena salud.
Lo interesante es que el compartir con taitas y mamas de la zona no les cuesta nada, los visitantes pagan con su trabajo y compañía los días de estadía, algunos después de haber residido, de una a dos semanas, dejan una colaboración a quienes fueron parte de su familia por unos días.
En el Inka Tambo se siente la paz y la tranquilidad que se necesita para vivir y compartir la vida, quienes han pasado por el lugar se comunican con los propietarios y les piden consejos para su vida y familia.