Turismo interno y satisfacción

Cada vez es más posible que los trabajadores tengan la posibilidad de descansar hasta cuatro días algunas veces al año, con lo cual, de paso, se fomenta el turismo interno. Pero lo que llama la atención es que se valora estos periodos de descanso por el número de plazas hoteleras ocupadas o por la cantidad de personas que viajaron a uno u otro destino. No se habla siquiera en estas encuestas de si las personas que vacacionaron están satisfechas con esos días en que gozaron de la playa, el campo o al visitar a sus lejanos familiares.

Lo común es que regresen con la billetera vacía y los bolsillos dados la vuelta, pues los comerciantes aprovechan estas fechas para aumentar los precios a niveles casi impagables.

Eso lo pudimos constatar en estos días en el norte de Pichincha e Imbabura donde los negocios de bizcochos, que dicho sea de paso han proliferado por cientos, cobran cada vez mas por un café acompañado de estos deliciosos panes.

El bolsillo sufre más si usted decide parar en una hostería a almorzar, pues los precios están por las nubes.

Es necesario que el Ministerio de Turismo ejerza un verdadero control sobre estos costos, para que el regreso no sea una cuesta en el sentido económico, sino algo que podamos afrontar dentro de nuestro presupuesto. Por último, debe controlarse aquellos letreros que en el campo dicen: “ladrón cogido, ladrón quemado”, ya sabemos sus funestas consecuencias.