Turismo en Imbabura incluye el aprendizaje del conocimiento ancestral

turismoOTAVALO. Ecuador es reconocido por el mundo por la riqueza de su biodiversidad. Un beneficio práctico de esto para los ecuatorianos es que cuando uno está con un dolor y  no parece que existe ninguna medicina farmacéutica capaz de eliminarlo, muchas veces la solución está en la tierra, en las plantas.

Hasta las corporaciónes farmacéuticas internacionales entienden eso, pues algunas han intentado patentar plantas de esta parte del mundo. Pero uno no se puede escoger cualquier planta. Hay que tener el conocimiento, y esto es donde entran personas como Mario Segundo Tuntaquin Badias, propietario del paradero “Inka Tambo”, donde se prepara comida tradicional indígena y ofrecen tratamientos de medicina ancestral.

Dolores. “Yo trabajo con las plantas medicinales con mis pacientes”, dijo Tuntaquin. “Lo que tengo es para los huesos, el dolor de cuellos, dolor de hombros, dolor de espalda, y dolor de las caderas que no pueden caminar. Y asimismo con la rodilla…siempre están con dolor mis pacientes que me vienen. Han llegado a visitar a los hospitales, a las clínicas, y no se han alcanzado tanto las medicinas” que usan en esos lugares.

Preparación. “Algunos vienen habriendo luchado contra un dolor por ocho o diez años. Entonces, cuando está a ocho años, me toca preparar más o menos unas doce plantas…y con eso hacemos una vaporización. Si por acaso uno tiene más tiempo con dolor, de 18 a 20 años, entonces tengo que preparar todas las plantas que tengo porque ya está mucho tiempo que ya no ha hecho caso nada de medicinas. Entonces allí toca preparar 24 plantas. Pero todo tengo aquí. Y yo mismo cultivo las plantitas. Yo no me voy al mercado a comprar, no. No es mentira aquí”.
Tratamiento. Para sus pacientes, Tuntaquin tiene un proceso de dos pasos. Primero es el vaporización mencionado arriba, pero después aplica una pomada especial hecha en casa. “Tengo que primero ir a buscar cusos (larva de escarabajo), bastantes”, dijo. Después, saca las cabezas y la piel, y se pone hervir mucho tiempo en un sartén. Desde allí, él combina la manteca de cuso con las plantas necesarias y sale la pomada.

En muchos casos, mencionó Tuntaquin, el problema que tienen muchos de sus pacientes es una falta de alimentos, de vitaminas. Aseguró que él puede ayudar con tratamientos para el dolor inmediato, y reccomendaciones para el futuro. “Sí es bonito aprender” dijo Tuntaquin, hablando de la medicina ancestral. “Tener sembrado más que todo. A cualquier hora se puede atenderles.”