Tres parques de Otavalo requieren mayor atención

Otavalo. El parque Bolívar, Plazoleta González Suárez y el parque Rumiñahui, al norte de la ciudad, presentan daños en sus instalaciones. EL NORTE realizó ayer un recorrido por esto lugares que son considerados la carta de presentación de la ciudad y constató varias novedades.

En el parque principal. En el 2011 la administración municipal de ese entonces invirtió cerca de 800 mil dólares en la rehabilitación del parque Bolívar.

Han pasado siete años y, a pesar de los esfuerzos por mantener las áreas verdes, se registran daños en algunas bancas metálicas, basureros y bebederos de agua.

“Es una pena ver que las instalaciones del parque estén descuidadas. El parque es muy bonito pero estos pequeños detalles deben ser tomados en cuenta”, dijo Tatiana Torres.

Plazoleta González Suárez. A dos cuadras del parque central se encuentra la plazoleta que es más conocida como parque de “Los caballitos”. La pileta principal, que da nombre al lugar, y una más nueva construida hace algunos años en la calle Abdón Calderón, no funcionan. La presencia de perros callejeros, falta de iluminación y bancas para que los visitantes descansen cómodamente son parte de las necesidades que se pueden observar. “El parque no sirve para nada. El alcalde debe darle otra forma a este lugar que está siendo olvidado”, dijo Segundo Varela, habitante de la ciudad.

Al norte de la urbe. El parque Rumiñahui que se encuentra junto al destacamento de la Policía, también presenta daños.

“La deficiente iluminación que hay en el parque hace que muchos ciudadanos sean víctimas de asaltos y robos. La población también debe ser corresponsable en el cuidado de los parques y en el mantenimiento de un ambiente más limpio”, dijo Evelyn Miño.

Intentamos dialogar de estas necesidades con el director administrativo del municipio “pero se encuentra de vacaciones y es el único autorizado para hablar del tema”, se dijo.

Tatiana Torres muestra el uso que algunos malos ciudadanos le dan a los bebederos dañados.
Dos cajas, como la que se observa en la gráfica, constituyen un peligro para quienes transitan en el parque de “Los caballitos”.