Transportistas imbabureños piden ayuda urgente al Gobierno Central

Pese a que el COE nacional autorizó el aumento del 50 al 75 % del aforo en los buses de transporte como el interprovincial, ellos aún deben esperar a que los COE cantonales les den luz verde para llegar a sus terminales terrestres. En el caso de Imbabura no todas las unidades interprovinciales pueden laborar.

“Nosotros estuvimos en la ciudad de Quito, el objetivo fue entregar un documento al señor presidente de la República, pidiendo dos puntos muy puntuales y muy claros, primero la flexibilización de las deudas o créditos que tenemos el sector de la transportación con la banca privada y como segundo punto la focalización del subsidio a los combustibles”, dijo Marcelo Andrade, representante de la Prefederación de Transportistas en Imbabura.

Andrade reiteró que el documento fue con tres mil firmas de respaldo de miembros de la transportación solamente de la provincia de Imbabura.
“Esperamos que se unan más transportistas de todas las provincias al pedido que como Imbabura lo hemos hecho”, dijo el dirigente.

“Las deudas me comen vivo. Y en los bancos no entienden que estamos parados, sin poder trabajar. Debo más de USD 5 000 de las letras del carro y ya he optado por no contestar las llamadas que me hacen para cobrarme”, dice el dueño de un bus interprovincial, cuya unidad, antes de la pandemia, cubría rutas entre Esmeraldas-Quito y Guayaquil. Pero a ellos aún no les aprueban la operación.

Como él hay miles de dueños de buses y de conductores que se muestran ya impacientes porque desde marzo, cuando llegó a Ecuador la pandemia del COVID-19, no pueden trabajar todavía.
Uno de los aspectos que más les preocupa a los conductores de Azuay es que las autoridades no les han indicado cuándo podrán retomar las frecuencias hacia la Sierra, Costa o Amazonía.

A nivel nacional.
Los transportistas aseguran que realizarán plantones hasta que les den una solución y les permitan seguir trabajando, aplicando los protocolos de bioseguridad exigidos para ellos y los pasajeros.
Esto mientras en otras localidades, choferes cuentan que han tenido que salir a las calles a vender productos ambulantes, como víveres y comida, para llevar el sustento económico a sus hogares.
Y a otros ya les han quitado los buses que renovaron o que sacaron meses antes de la pandemia, porque cayeron en mora por más de cuatro meses, afirman.