Toqui Caupolicán

Símbolo de la bravura de pueblos irredentos en el sur del continente, hijo de llanos y montañas de la Araucanía, heredero de la resistencia al invasor extranjero.

Fue proclamado por los caciques como su Toqui, tal como se les llama en Mapudungún, la lengua originaria Mapuche a los líderes militares de este pueblo.

Neruda al contar el río de la historia de su natal Chile dice: “Pero Caupolicán llegó al tormento. Ensartado en la lanza del suplicio, entró en la muerte lenta de los árboles.

Arauco replegó su ataque verde, sintió en las sombras el escalofrío, clavó en la tierra la cabeza, se agazapó con sus dolores. El Toqui dormía en la muerte. Un ruido de hierro llegaba del campamento, una corona de carcajadas extranjeras y hacia los bosques enlutados sólo la noche palpitaba…”

Caupolicán es esencia del valor guerrero que lideró campañas indígenas para redimir territorios hollados, su empeño libertario lo convirtió en mártir, murió ejecutado en una pica levantada por sus verdugos en la Plaza de la ciudad de Cañete.

La idea de los captores españoles era doblegar y humillarlo. Además, con esa muerte violenta, en frente de su pueblo, pretendieron sembrar miedo, terror y escarmiento. Pero, en lugar de verlo llorar y gritar de dolor, con las manos atadas su mirada de ira atravesó en silencio la bestial estupidez y el júbilo de los carniceros.

Hoy esta memoria afirma identidad y esperanza.