Tomando posiciones

En los últimos días, el país ha sido testigo de dos hechos que, mirados superficialmente, no pasarían de anecdóticos, pero que examinados con mayor profundidad confirmarían el alejamiento de una barata, pero falsa retórica de soberanía. Aquella que sujetó al país a la adopción de posiciones contemplativas destinadas a proteger compromisos políticos partidistas, antes que a la defensa de los derechos. Pero esta nueva actitud que busca definir, ahora sí, una postura soberana, ajena a ataduras ideológicas contrarias a la defensa de las libertades y de los derechos, dio pie a reacciones, por decir lo menos, ridículas, si no groseras e inaceptables, de los supuestos afectados.

Es el caso del Ministro de Comunicación de Venezuela quien violando un elemental principio de respeto y consideración, tachó al Presidente Constitucional del Ecuador Lenín Moreno de “mentiroso” y con el mayor descaro desconoció la realidad de la migración venezolana en el Ecuador. De la misma forma, resulta incomprensible, alejada de todo principio de ética y, por lo menos de reconocimiento, la actitud de Julian Assange, asilado en la embajada del Ecuador en Londres. Este señor, olvidando elementales muestras de respeto y consideración al país que le ha dado refugio por más de seis años, no tuvo el más mínimo rubor para entablar juicio contra el canciller ecuatoriano. La respuesta no puede ser otra que la de la dignidad y del honor. Esa fue la postura frente a Maduro.