“Todólogos” por excelencia

Desde que inició la educación formal, la ejecución de las tareas escolares se ha constituido en un importante componente del proceso enseñanza – aprendizaje, puesto que el conocimiento debe ser aprendido, las habilidades deben ser desarrolladas, y los valores deben ser vivenciados no sólo en las horas de clase en la escuela sino también en las actividades extra curriculares en el hogar. No obstante, este tipo de trabajos dependiendo del contenido, extensión, tiempo y recursos, han dado origen tanto a cuestionamientos por parte de los padres de familia como a actitudes negativas de los estudiantes hacia determinada asignatura o profesor. Para que los hijos obtengan buenas calificaciones, los padres de familia han tenido que convertirse en “todólogos”, ya que después de una jornada laboral de 8 horas, el “papá” y la “mamá” tienen que cambiar su rol de trabajadores por el de maestros, pero no con una especialidad sólo en una asignatura, sino en todas las que los hijos están estudiando para poder realizar todas las tareas.

Obviamente, este tipo de actividad genera malas reacciones porque el tiempo que estaba destinado para compartir con la familia o disfrutar de un merecido descanso tiene que ser utilizado para hacer los deberes. La asignación de tareas bien planificadas puede contribuir siempre a la autoformación de los estudiantes, pero jamás la práctica de la “todología” de los padres de familia contribuirá a la formación integral de los hijos.