Todo cambio es bueno

kim viveroDesde hace varias décadas, los vertiginosos avances de la ciencia y tecnología han obligado a que los seres humanos tengamos que enfrentar diferentes tipos de cambios en nuestro diario convivir. La sabiduría y la experiencia han demostrado que todo cambio es bueno porque saca de la molesta rutina y aburrimiento, propone nuevos derroteros y desafíos, crea grandes oportunidades y expectativas,  genera maravillosos sueños y esperanzas, pero lamentablemente no todos estamos preparados en forma física y biológica, psicológica y emocional, intelectual y competencial para aceptar, responder y superarlos.

Esto se puede evidenciar aún más en aquellas personas que por una limitada, deficiente o precaria condición de salud física, mental o sensorial no disponen de la capacidad no solo de poder valerse por sí mismas sino también de poder adaptarse a los cambios que demanda una sociedad globalizada, competitiva y hasta cierto punto deshumanizada. Obviamente, en los últimos años a través de la Misión Solidaria “Manuela Espejo” se ha avanzado significativamente en la atención no despectiva ni marginal de las “personas discapacitadas” sino con todo respeto y cariño de las “personas con capacidades diferentes” y desde el 25 de septiembre con la promulgación de la “Ley Orgánica de Discapacidades”. No obstante, y a pesar de los gigantescos pasos que se han dado en el área de salud, educación y empleo, de los titánicos esfuerzos que han realizado los gobernantes, de los considerables recursos que se han invertido para solucionar sus necesidades, y del trato considerado que se les ha empezado a dar por el solo hecho de ser personas como cualquiera de nosotros, todavía faltan implementar políticas de inclusión a todo nivel que permitan ampliar las oportunidades, especialmente para los hombres y mujeres que por negación de una sociedad materialista, escasa sensibilización de los ciudadanos, y teórica vivencia de los valores humanos en las instituciones, han sido excluidos, maltratados, aislados y hasta olvidados. Razón por la cual, no debemos olvidar que el cambio debe empezar en nosotros mismos para luego poder ayudar a los demás porque todo cambio algo nos cambia. 

 

Kim Vivero Saltos
kvivero@pucesi.edu.ec