Tiene discapacidad, prestó dinero y ahora no le pagan

Ibarra. Jorge Fernando G., tiene una discapacidad del 80%, así lo corrobora el carné que lleva consigo. Pese a su discapacidad el ciudadano pertenece a un club de básquet de personas con discapacidad, sin embargo, la silla en la que se moviliza sufrió una rotura ya por el uso y los años de la misma.

Asegura con tristeza que tenía un dinero que era precisamente para mejorar su condición de movilidad, pero por solidaridad con uno de sus hermanos decidió prestarle alrededor de 2 mil dólares; sin embargo le han devuelto solamente 450 dólares y el resto le deben y hasta la fecha, ya más de seis meses no le cancelan, dice el ciudadano que está próximo a cumplir 60 años de edad.

Testimonio. “Mi hermano tiene una carpintería y su conviviente un restaurante; sin embargo me dicen que no tienen dinero para devolverme. Yo me he ido inclusive al trabajo de ellos en mi silla de ruedas a cobrarles personalmente, con peligro de que me atropellen los carros”, dijo ayer el ciudadano, quien mencionó que su única silla de ruedas sufrió un desperfecto y que por la falta del poco dinero que el tiene, no puede repararla y por ende no puede salir de su casa.

El apoyo. “A uno de mis hermanos que sí me apoya, los deudores le pusieron una boleta también para que no me ayude. Yo tengo una primera boleta de auxilio en contra de otros hermanos que me hacían daño. Yo sabía ir a entrenar porque pertenezco a un equipo de básquet, ahora ya no puedo ir, porque no tengo para hacer arreglar mi silla de ruedas y menos para comprar otra. Yo estoy así ya por un periodo de seis meses. Se me rompe a cada rato y por eso yo les insisto que me paguen pero se hacen de los oídos sordos. Es más, ahora ya no me contestan el teléfono. Yo les pido que sean conscientes que lo que me están haciendo en este momento a mi y no les vayan hacer a otras personas”, concluyó.

Entre tanto. Ángel, el único hermano de Jorge Fer-nando que le apoya, dijo que ese dinero era para construir una motocicleta especial para que se movilice su hermano. Es más dijo que al ingeniero que estaba diseñando la misma ya le dieron un adelanto y que eso ahora se perdería.

Fernando G., se encuentra desesperado, no descarta llegar hasta instancias judiciales.
En la gráfica se observa la silla de ruedas que tiene una de las bases rotas lo que le imposibilita ser usada Fernando.