Testimonio: “Salgo armada solo con mi libretín, ante un trabajo de riesgo”

Ibarra. “Me levanto a las cinco de la mañana. A esa hora tengo que dejar cocinando tanto el desayuno como el almuerzo. Desayunamos y salgo junto a mis hijos a formar. Ellos van conmigo ya que luego de la formación los tengo que ir a dejar a su escuela e inmediatamente regreso al lugar designado para dar tránsito”, dice Gabriela Guerra, agente civil de tránsito de la ciudad de Ibarra.

Comenta que en el lugar de trabajo designado permanece hasta las 14:00; sin embargo sus hijos terminan su jornada escolar a las 13:10. “Ellos me esperan en la escuela, el portero me los da cuidando hasta yo terminar mi jornada laboral y los voy a retirar, a eso de las 14:15” dice. Es a esa hora que almuerzan lo que previamente dejó cocinando en la madrugada, solo es cuestión de calentar y listo.

Esta consciente de que su trabajo está propenso a muchos riesgos y amenazas, es por ello que antes de salir de su casa junto a sus hijos, en la mesa del comedor, realizan una oración a Dios.

Sobre su labor. “Mi trabajo lo realizo de diferente forma, a veces estamos en patrulla o a veces de pedestre. De las dos formas nuestro trabajo es peligroso.

Últimamente la gente está agresiva, desde luego, principalmente los infractores. Le cuento que no hay un día en que no recibamos los insultos. Inclusive varios compañeros han sido agredidos físicamente; es muy complicado aquello, yo soy mamá y uno no sabe la verdad a quién se enfrenta en la calle, inclusive me he puesto a pensar si el infractor lleva un arma o algo parecido, me agrede, me pasa algo ¿y mis hijos?”, dice la agente quien participa de turnos rotativos en sus labores, el de la mañana que comprende de 06:15 a 14:00 y de 14:00 a 22:00 (patrulla y pedestre) los motorizados tienen el turno de 12:00 a 20:00.

4 años de agente. “Nuestra única arma con la que todos los días salimos a las calles son la citaciones y eso es lo que nos trae complicaciones. Pero la gente debe saber que nosotros lo único que estamos haciendo es precautelando su vida”, dijo la agente civil de 31 años de edad y de los cuales 4 se ha desempeñado como agente de tránsito.

“Yo fue dada de alta como agente civil de tránsito en el 2014 en Ambato, allá trabajé como 9 meses, pero por situaciones personales con mi expareja relacionadas al maltrato físico y psicológico, decidí hacer mi vida sola con mis dos niños. Sin embargo eso se complicó aún más, porque mis hijos y yo corríamos peligro, es por eso que las autoridades de tránsito de Ambato nos ayudaron a venir a trabajar acá. Aquí estoy desde octubre de 2015”.

Recomendación. “Mi mensaje a los ciudadanos es que no nos vean como sus enemigos. Al contrario estamos para precautelar su vida. Deben entender que no estamos solo para sancionar, somos también sus amigos. Es importante llevar una sana convivencia entre peatones y conductores y los agentes civiles de tránsito. Invito a todos a trabajar juntos para hacer una ciudad grande y con respeto”, puntualizó la agente.

Para no olvidar. “Durante los últimos meses han sido agredidos en el cumplimiento de sus labores varios agentes civiles de tránsito. En algunos casos desde Movidelnor se ha puesto la denuncia correspondiente sobre delitos de ataque y resistencia. Daños al bien público también se han identificado en algunos procedimientos”.

Gabriela sale todos los días, inclusive en feriados, a mantener el orden en las calles de la ciudad en lo referente al tránsito vehicular.
No solamente está capacitada para controlar el tránsito en la ciudad, también presta su ayuda a las personas que lo necesitan.
Sus hijos son su motor que le impulsa día a día a realizar su labor. Fusiona a la perfección las dos cosas: madre y agente de tránsito.