Testimonio: “Aquí recibimos agresiones e insultos todos los días”

Ibarra. Desalojo de personas sospechosas ubicadas en lugares públicos, ayuda a organismos de socorro, el resguardo de instituciones municipales, y evitar la venta informal son entre otras actividades las que están en manos de los agentes de control municipal, del que la joven Carolina Arellano también es parte. Hace poco terminó el curso en la formación de paramédico 1 y lleva como agente de control (antes policía municipal) alrededor de 4 años.

“Dentro de nuestra dotación nos han dado un tolete expandible metálico, y un par de esposas, pero la verdad, hoy en día como influye tanto los derechos humanos casi no podemos usar esos implementos que nos han sido dotados, tomando en cuenta que nosotros en las noches damos seguridad a las instituciones municipales y eso es un riesgo, no solo para mí, sino también para todo el personal”, dijo la agente de control de 23 años de edad.

En su día a día. “Yo al igual que el resto de mis compañeros recibimos insultos y agresiones por parte de la ciudadanía y de los comerciantes, ya que las personas aún no entienden cuál es nuestra labor y nuestras competencias. Mientras realizamos el control de los espacios públicos la gente nos dice: vayan a coger a los ladrones, sin embargo eso no está en nuestras competencias. Pero a pesar de ello nosotros también actuamos en esos casos y luego entregamos a los presuntos infractores a miembros de la Policía Nacional para que ellos tomen el correspondiente procedimiento. Se ha dado el caso que se identifican como comerciantes informales pero son agresivos, esto se da ya que no les dejamos hacer lo que ellos quieren”, dice.

Su trabajo se amplía. “Dentro de lo que es nuestro trabajo también damos seguridad a las instituciones municipales: Municipio como tal, Casa de la Ibarreñidad, mercados, Loma de Guayabillas, sitios de transferencia de residuos sólidos, como en el sector de Socapamba y San Alfonso, hasta allá avanzamos a cumplir con nuestro trabajo”, dice.

El cuidado de su hija. Sofía Moriano Arellano, es la razón de su vida. Su pequeña hija de 4 años de edad, prácticamente ya se ha adaptado a la jornada laboral de su madre.

Carolina cada día prepara a su hija para enviarla en un recorrido hasta la institución educativa en la que estudia inicial 2. Cuando no hay clases igualmente madruga a dejar a la pequeña al cuidado de su madre. Deja a la pequeña y regresa a formar para luego ir a su lugar de trabajo ya que los turnos de fin de semana no faltan.

En los fines de semana, la actividad se incrementa a 12 horas, trabaja desde las 07:00 hasta 19:00. A las 18:30 forma en el Parque Céntrica.
De lunes a viernes, antes de dirigirse a su trabajo, Carolina tiene que preparar a su hija para la escuela.
Carolina se despide de su hija Sofía, en un fin de semana. La pequeña se queda con sus familiares.