22-05-2019 | 12:14

Juan Castro viajó a Madrid y presentó su obra

Quito. El pianista ecuatoriano Juan Castro recibió una esmerada formación clásica, pero su amor por las tradiciones locales lo llevó a una música de fusión con la que quiere ofrecer a los jóvenes ecuatorianos algo más que el rap o el reggaeton.

Visita. Intérprete, profesor y compositor, Juan Castro viajó a Madrid para presentar en Casa América su principal obra, ‘Nueva era de la música sinfónica ecuatoriana’.

El disco, grabado con la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV) y producido por el venezolano Hildemaro Álvarez, es un manifiesto de lo que quiere promocionar en el resto del continente: una fusión de música clásica y géneros locales, al modo de lo que hiciera en el siglo XX en Brasil Heitor Villa-Lobos, con sus Bachianas Brasileiras.

Y es que “necesitamos sensibilizar a los ecuatorianos para que respeten y amen sus propios ritmos, su música”, defiende este pianista de 50 años formado en el Conservatorio Nacional, en Quito, y originario de Loja. “Yo estoy de acuerdo en que los jóvenes escuchen eso -rap y reggaeton-, pero también tenemos que darles posibilidades y otras opciones”, añade Juan Castro Ortiz en una entrevista con AFP en Madrid.

Disco. Su disco ‘Nueva era’ , que concurrió a los Grammy Latinos de 2017, se presenta como una oda a los encantos naturales de las cuatro regiones de Ecuador (amazónica, sierra, costa e islas Galápagos) , y accesoriamente a su mujer peruana y sus tres hijos.

Algunas de las piezas, de breve duración, están compuestas en torno a una idea narrativa, a la manera de los poemas sinfónicos de Richard Strauss, como Till Eulenspiegel, Don Juan o Muerte y Transfiguración. El material musical de partida son las tradiciones locales: el pasillo -género nacional por excelencia consistente en una danza popular en 3/4-, la bomba -un ritmo afroecuatoriano-, el yumbo -prehispánico y típico de la región amazónica- o el albazo, propio de la región serrana.

“La propuesta mía es mostrar la belleza natural y cultural del país, con ritmos vernáculos, pero realizando esa fusión con los estilos globales, como son académicos, el jazz, el new age” , dice el artista.

El singular resultado de estas indagaciones son piezas como Cóndor Imperial, donde la famosa ave recibe el disparo de un cazador (un sonoro acorde en re menor) , y trata de escabullirse sana y salva. O Mi país, mi lugar, una fusión entre pasillo, bomba y new age.