Temor de una familia deja impune un crimen

p39f1IBARRA. Son 89 días que una madre está sin su hijo. Todo apunta a que Édgar Flores, fue asesinado de un corte en el cuello y luego arrojado 900 metros al vacío. El temor por represalias, ha obligado a su familia a guardar silencio.

Dolor. Una tras otra, las lágrimas de Irene Flores, no dejaban de brotar de sus ojos.
El 1 de octubre, la madre de 35 años no almorzó. Ese día, fue encontrado sin vida su hijo de 17 años a quien lo buscaban tres días antes que la tragedia enlute a la familia Flores.
Observar el hecho, era macabro, al parecer, el adolescente fue arrojado 900 metros al vacío para terminar en el río Tahuando.
Inicialmente, se creía que el joven habría caído. Existían sospechas, que él estaba en estado de ebriedad.
Luego de realizada la autopsia al cadáver de Édgar Flores, se confirmó que no estaba en estado de ebriedad y que presumiblemente fue asesinado tres días antes del 1 de octubre, fecha en el que fue encontrado en el barrio El Mirador de la Aduana. Era en este popular recinto del nororiente de la ciudad que el adolescente residía con su familia.
Aquel día, decenas de comuneros con el apoyo de 12 bomberos y seis canes, lograron localizar y rescatar el cadáver.

Impunidad. Al día siguiente, Irene aun no había dejado de llorar, poniendo las manos y levantando por unos segundos su mirada, exclamó, “Dios tarda pero no olvida”.
En este caso no existen detenidos, pese a que el posible sospechoso estaría claramente identificado.
Hace 89 días, Irene declaraba que tenía miedo que algo le ocurra a ella o al resto de su familia si llegaba a denunciar al sospechoso. Hace 48 horas, la temerosa familia confirmó que no denunció a nadie dejando este caso practicamente en la impunidad.
Reconocen que los agentes de la Policía Judicial los buscaron luego del crimen, pero ella para evitar problemas prefiere callar la muerte de su amado hijo.