Telón de impunidad

A cinco meses de los graves acontecimientos de octubre que pusieron al país a un paso de la desestabilización democrática, parecería que un telón, el del olvido y la indiferencia, mejor el de la impunidad los hubiera cubierto.

Es como si en esos días de convulsión no hubiera pasado nada. Ni saqueos, ni llamados a desconocer al gobierno, ni amenazas a la prensa, retención de policías y militares, destrucción del patrimonio cultural de Quito, ni muertos, ni heridos Tampoco amenazas para intensificar las protestas, suspender servicios básicos como el del agua potable, ataques a ambulancias, tomarse los pozos petroleros, incendiar el edificio de la Contraloría, etc., pero, parecería que no pasó nada. Perdón y olvido.

Lo que ocurrió, supuestamente, fue expresión “del legítimo y constitucional derecho a la resistencia”, rechazo al decreto presidencial, “impuesto por el FMI” que suspendía el subsidio a los combustibles. Para muchos, pensar en sanciones es ilusión. No pasará nada. Ni juicios, peor sentencias. Los trágicos acontecimientos se perdieron en la amnesia colectiva. En la desmemoria, incluso de las autoridades llamadas por la ley a exigir la pena legal para los responsables de los delitos contra la propiedad, los ciudadanos y el patrimonio de la nación. Como si la alternativa a la justicia fuera la tesis del ocultamiento, el olvido. Reprochable en toda democracia es la impunidad. Censurable, que esta. en el caso del vandalismo de octubre, se imponga por la amenaza y el chantaje.