Tecnología, cuestión de dos caras

renata barraganLos artefactos tecnológicos son productos de una economía, una fuerza del crecimiento económico y una buena parte de la vida.  Las innovaciones tecnológicas afectan y están afectadas por las tradiciones culturales de la sociedad. 

Cada día un número mayor de ejecutivos consideran que su vida sencillamente no funcionaría sin tecnología. Para ellos, quedarse sin conexión a internet o sin batería del blackberry significaría algo similar a una hecatombe, y no se acuerdan que hace unas pocas décadas los métodos tecnológicos eran limitados, pero que de todas maneras servían y servían bien para salir adelante y llevar a cabo proyectos y trabajos.

Artículos como teléfonos celulares, ordenadores, reproductores MP3, cámaras digitales y juegos de video de vanguardia son parte del entorno natural de los adolescentes contemporáneos.  Sin ellos,  su mundo sería vacío y aburrido. A diario mujeres y hombres de todas las edades sucumben ante la moda de conectarse a Facebook, Twitter, My Space y otras redes sociales electrónicas, cuyos usuarios se estima, superarán los 700 millones hacia fines del 2012.  Estos escenarios extraídos del quehacer cotidiano reafirman el alcance que la tecnología actual tiene sobre su trabajo, la educación, las relaciones personales y otras varias actividades que realiza la gente. Se viene advirtiendo una excesiva dependencia e incluso utilización indiscriminada de las herramientas tecnológicas, lo que nos lleva a pensar sobre el impacto, tanto positivo o negativo, que éstas tienen en la vida de los niños, adolescentes y adultos. Se debe partir de una realidad: la tecnología en sí no es buena ni mala, todo depende del uso que le de cada persona y la sociedad en conjunto, y generalmente pone al alcance, como nunca antes, el conocimiento científico y disponer de todo tipo de información. A no dudarlo, la revolución en las comunicaciones y la simplificación de las tareas descubren aspectos de la tecnología difíciles de resistir. No obstante, para mantener un sano equilibrio es importante no descontinuar ciertas prácticas como el contacto con la naturaleza, un cálido encuentro persona-persona, una buena charla, o un buen libro. 

 

Renata Barragán
      chiquita25@uio.satnet.net