Taras democráticas

ramiro bucheliQue exista oposición es sin duda un derecho fundamental en el sistema democrático perfecto, aquel posible cuando el respeto es sinónimo de convivencia…  lo demás es cuento, es teoría, es ficción, es hipótesis, es suposición y una quimera…  no es real, no es efectivo, no es serio…  hablar de democracia en un estado dictatorial, despótico, arbitrario, tiránico y dominante es una mentira, una falsedad, una apariencia y una farsa…  es el típico verso que la propaganda pregona y que no va más allá de repetir algo que no se practica.

Oponerse, resistir, enfrentar, encarar, contraponer, dar la cara, desafiar y afrontar la lucha es la fórmula para no dejarse intimidar. Solamente en mundos primitivos, en aquellos que la gente reverenciaba e idolatraba a dioses falsos se revelaba el miedo, situaciones y momentos totalmente contrapuestos a la armonía democrática, fruto del libre albedrío y sobre todo, la capacidad de discernimiento del ser humano que aprendió que debía decidir como persona y en sociedad. Desde la experiencia fascinante que se vive diariamente y que es respuesta al periodismo serio, honesto, cívico, comprometido con la gente, abierto, democrático y ético es factible denunciar, descubrir, revelar, evidenciar y probar que las arbitrariedades del poder son una constante…  se perciben todos los días, se comprueban en todos los campos, se repiten a cada instante y se demuestran sobre hechos reales.
Basta subrayar principios inalterables que se respetan…  no existen personas ni sociedades libres si no practican la libertad de expresión e información… lo contrario es violar de forma flagrante la pluralidad de opiniones y el libre acceso a la información. Es la preocupación actual sobre los hechos que se registran en Latinoamérica por parte de respetables instituciones y habitantes decididos que priorizan la necesidad de que se reverencien los derechos humanos en una región venida a menos en el ámbito político.